
Un estudio confirma las propiedades beneficiosas del kéfir y revela que su composición microbiana podría aportar beneficios para el sistema de defensa del organismo superiores a las que proporcionan probióticos farmacéuticos.
El consumo de kéfir ha experimentado una explosión en los últimos tiempos y la oferta es cada vez más variada: de leche de vaca, de oveja, con arándanos, líquido, cremoso, con avena… El de leche es el más conocido y el que más se consume, pero también se puede preparar con agua o té. A diferencia del yogur, que está fermentado solo por bacterias, el kéfir se elabora a partir de la fermentación de la leche mediante una combinación de bacterias y levaduras (hongos microscópicos). Por lo tanto, alberga una comunidad microbiana mucho más diversa y esta podría ser una de las claves por las que este alimento presenta propiedades únicas en la modulación del sistema inmunitario.
En el proceso de fermentación se produce una reacción lactoalcohólica: la lactosa se transforma en ácido láctico y produce anhídrido carbónico y alcohol. El producto que se genera tiene una apariencia similar a la del yogur batido, pero es más líquido y suele utilizarse como equivalente a la leche.
Entre los principales beneficios que se atribuyen al kéfir destacan los siguientes:
- Facilita la digestión y reduce el estreñimiento.
- Potencia la regeneración de la mucosa del estómago. Puede contribuir al tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal.
- Reduce los síntomas de los eccemas.
- Tiene propiedades antifúngicas y antibióticas.
- Descompone mejor la lactosa, reduciendo la aparición de intolerancias alimentarias y trastornos intestinales.
- Refuerza el sistema inmune ante posibles infecciones.
- Podría colaborar en la reducción del colesterol y en la regulación de la presión arterial.
- Tiene propiedades antioxidantes.

(Foto: Shutterstock)
Diferencias entre kéfires comerciales y probióticos farmacéuticos
Hay quien toma kéfir por su sabor, pero muchas personas lo hacen por sus efectos beneficiosos para la salud. Investigadoras del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han descubierto uno de los secretos de su acción positiva en el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmunitario).
El nuevo estudio, publicado en la revista Food Research International, ha analizado la composición microbiana y los efectos de once kéfires comerciales, comparándolos con cuatro probióticos farmacéuticos. Se han hallado diferencias significativas en la capacidad del kéfir para modular el sistema inmunitario intestinal in vitro. Los resultados muestran que esta bebida presenta un efecto inmunomodulador más complejo y diverso, posiblemente por la interacción entre las bacterias y los hongos que coexisten en ella.
En la mayoría de los kéfires analizados predominaban bacterias como Lactococcus lactis y Streptococcus thermophilus, que son habituales en la fermentación láctea y son conocidas por sus efectos beneficiosos para la salud intestinal. En algunos se detectó también una mayor presencia de levaduras como Kluyveromyces marxianus o Saccharomyces cerevisiae, asociadas a la producción de compuestos con efectos antioxidantes e inmunomoduladores.
Para evaluar la capacidad de supervivencia de los microorganismos del kéfir y su impacto sobre el sistema inmunitario, las investigadoras simularon un proceso de digestión gastrointestinal y analizaron el efecto de las muestras en modelos celulares. Algunos kéfires demostraron una notable resistencia a las condiciones digestivas simuladas, lo que podría favorecer la llegada de un mayor número de microorganismos vivos al intestino.
El estudio también observó que la diversidad microbiana del kéfir influye directamente en su capacidad para modular distintas vías de señalización intestinal relacionadas con el sistema inmune. Una mayor diversidad bacteriana se asoció con una activación más intensa de proteínas clave en la regulación de la respuesta inmunitaria, mientras que una mayor diversidad de levaduras se relacionó con respuestas más atenuadas.
“El equilibrio entre bacterias y hongos parece ser determinante en la capacidad del kéfir para modular las vías de señalización intestinales”, concluye Silvia Moriano, investigadora postdoctoral del IATA-CSIC y primera autora del estudio.
Más información en el etiquetado
El análisis arrojó diferencias significativas entre las distintas marcas de kéfir analizadas, lo que pone de manifiesto la importancia de caracterizar con precisión los microorganismos presentes en los productos fermentados o aquellos que contienen microorganismos vivos. “Dadas las diferencias observadas entre marcas y formulaciones, sería recomendable que los fabricantes incluyeran información más detallada sobre la composición microbiana y su viabilidad en el etiquetado, no sólo en los kéfires sino también en otros productos fermentados”, señala Marta Arroyo, investigadora del IATA-CSIC y autora principal del estudio.
El equipo investigador continúa trabajando en la identificación de las cepas microbianas y los metabolitos responsables de los efectos potencialmente beneficiosos para la salud. Asimismo, se necesitan ensayos clínicos en humanos que confirmen su relevancia fisiológica, teniendo en cuenta la dificultad para establecer una relación de causa-efecto y la influencia que ejerce la dieta de cada individuo.
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