12 febrero 2026

Alimentación en la menopausia: qué comer y qué evitar para sentirte mejor




 La menopausia es una etapa fisiológica marcada por la disminución progresiva de estrógenos, que afecta no solo al sistema reproductivo, sino también al metabolismo, la composición corporal y la salud ósea.

Aunque es un proceso natural, muchas mujeres experimentan síntomas como fatiga, insomnio, aumento de grasa abdominal o alteraciones en el estado de ánimo. La alimentación adecuada puede ser una herramienta eficaz para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida durante esta transición.

Cambios hormonales en la menopausia y cómo afectan al cuerpo

Los estrógenos tienen múltiples funciones en el cuerpo femenino: regulan el metabolismo óseo, modulan la sensibilidad a la insulina y tienen efectos antiinflamatorios y neuroprotectores.
Su disminución durante la menopausia puede provocar:

  • Mayor acumulación de grasa abdominal.
  • Reducción de masa muscular.
  • Mayor riesgo de resistencia a la insulina y aumento de colesterol.
  • Disminución de la densidad mineral ósea.
  • Inestabilidad en el estado de ánimo y trastornos del sueño.

Una alimentación adaptada puede contrarrestar muchos de estos efectos fisiológicos.

Alimentación adecuada en la menopausia: nutrientes clave

Calcio y vitamina D: Esenciales para frenar la pérdida ósea. El calcio debe obtenerse principalmente a través de alimentos, y la vitamina D, además de la dieta, requiere exposición solar o suplementación si hay déficit. Podría interesarte este artículo sobre Cómo prevenir la osteoporosis.

Proteínas de alta calidad: Fundamentales para conservar la masa muscular y evitar la sarcopenia, especialmente si se combina con ejercicio de fuerza.

Omega 3: Ácidos grasos antiinflamatorios presentes en el pescado azul, nueces y semillas. Contribuyen al control del colesterol y la inflamación crónica.

Fitoestrógenos: Compuestos de origen vegetal con estructura similar a los estrógenos, presentes en la soja y sus derivados. Pueden ayudar a modular síntomas vasomotores como los sofocos.

Fibra dietética: Favorece el control glucémico, la salud intestinal y la sensación de saciedad. Está presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

flores en una mesa

Alimentos recomendados durante la menopausia

  • Verduras de hoja verde, brócoli, coles (ricos en calcio y antioxidantes).
  • Legumbres (fuente de proteína vegetal y fitoestrógenos).
  • Frutas frescas (especialmente cítricos, manzanas, frutos rojos).
  • Pescado azul (sardinas, caballa, salmón).
  • Frutos secos y semillas (chía, lino, almendras).
  • Lácteos o bebidas vegetales enriquecidas con calcio y vitamina D.
  • Aceite de oliva virgen extra como grasa principal.

Alimentos que conviene evitar o reducir en la menopausia

  • Ultraprocesados con azúcares añadidos.
  • Grasas trans (bollería industrial, productos precocinados).
  • Alcohol (interfiere con la absorción de calcio y la calidad del sueño).
  • Sal en exceso (favorece la hipertensión y la retención de líquidos).
  • Carnes procesadas (embutidos, salchichas, bacon).

Estos alimentos no solo pueden agravar síntomas como hinchazón, insomnio o sofocos, sino que también aumentan el riesgo cardiovascular y metabólico en una etapa de vulnerabilidad.

Recomendaciones nutricionales

Además de elegir bien los alimentos, es importante mantener hábitos saludables que favorezcan el equilibrio hormonal y emocional:

  • Fraccionar las comidas si hay digestiones pesadas o fluctuaciones de energía.
  • Evitar ayunos prolongados si aumentan los sofocos o la irritabilidad.
  • Hacer ejercicio regular (caminar, yoga, fuerza) para conservar masa muscular y salud ósea.
  • Dormir entre 7 y 8 horas por noche.
  • Cuidar la hidratación, especialmente en mujeres con sequedad o estreñimiento.

Cada mujer vive esta etapa de forma distinta. Por eso, en Nutrium ofrecemos un enfoque personalizado a través de nuestro servicio de nutrición hormonal.

Paula Fernández Giménez

Alimentación después del tratamiento de quimioterapia





 La alimentación juega un papel muy importante antes, durante y después del tratamiento de quimioterapia. Podemos destacar dos objetivos a conseguir con una alimentación correcta: 

  • Evitar la desnutrición calórica y proteica, con ello, se disminuye  el riesgo de ingreso y aumenta la eficacia y tolerancia de los tratamientos
  • Adaptación de la alimentación a los efectos secundarios de la quimioterapia: náuseas, vómitos, diarrea, mucositis… 

Alimentación y efectos secundarios después de la quimioterapia

Tras una sesión de quimioterapia, pueden aparecer numerosos síntomas como consecuencia de los fármacos administrados. Los fármacos quimioterápicos van dirigidos a las células de rápido crecimiento, como son las células tumorales, las células que revisten el aparato digestivo y las células que se encuentran en las raíces del cabello. 

Al verse afectadas estas células puede producirse caída del cabello, vómitos por la irritación del epitelio del aparato digestivo, diarrea por la afectación de las células del intestino grueso, debilitación de las uñas… También puede aparecer mucositis: irritación o inflamación de los tejidos de la boca, produciendo aftas o úlceras en la boca. 

Si el estado nutricional es correcto, y el paciente presenta niveles adecuados de proteínas, los tejidos se reparan en un menor tiempo, y sufren menos daños ¿por qué? porque las células están más “fuertes” y soportan mejor los efectos de la quimioterapia.

Prevalencia de la desnutrición en el tratamiento de quimioterapia

La desnutrición está presente en un 60% de los pacientes con cáncer. La desnutrición alarga las estancias hospitalarias, disminuye la calidad de vida y la supervivencia de estos pacientes. 

Son diversas las causas que producen esta desnutrición en los pacientes oncológicos: 

  • El gasto calórico es elevado: las células tumorales consumen gran cantidad de energía, desviando las rutas metabólicas para aprovechar los nutrientes que ingerimos. Como consecuencia, el resto de células del cuerpo reciben menos nutrientes y energía, aumentando el riesgo de desnutrición calórico-proteica
  • Anorexia (falta de apetito): es uno de los síntomas más frecuentes de los pacientes oncológicos, afectando a un 15-25% de los pacientes. Las células tumorales envían señales al centro de regulación del apetito, para que este disminuya. 
  • Síntomas gastrointestinales y alteración del sentido del gusto: algunos de los síntomas producidos por los fármacos quimioterápicos afectan a la alimentación del paciente: los vómitos, las náuseas, la diarrea, la ageusia (ausencia de sentido del gusto) y la disgeusia (mal sabor de boca) producen que el paciente disminuya la ingesta de alimentos.

¿Cómo debe ser la dieta después de la quimio?

La alimentación después de una sesión de quimioterapia debe adaptarse a los síntomas del paciente, priorizando siempre alimentos ricos en nutrientes, evitando los alimentos procesados. 

La hidratación también juega un papel importante. Recuerda beber suficientes líquidos, a poder ser, agua. Las bebidas para deportistas no están recomendadas cuando hay vómitos o diarrea, ya que podrían agravar la deshidratación. En lugar de estas bebidas, opta por limonada alcalina o suero oral (de farmacia). 

Si aparece saciedad precoz, es decir, el paciente se sacia al comer pequeñas cantidades de alimento, habrá que juntar en un pequeño volumen de comida, todos los nutrientes necesarios. Por ejemplo, añadir huevo o pollo  a los purés o cremas, La leche en polvo también es una buena alternativa para añadir a las cremas cuando queremos aumentar el contenido proteico de la dieta. Para aumentar el consumo de calorías en estas preparaciones, podemos añadir nata o aceite de oliva. 

El resto de recomendaciones, dependen de los síntomas del paciente, que detallaremos más adelante. Pero hay varios alimentos que deberíamos evitar: 

  • Bebidas para deportistas y refrescos 
  • Alimentos procesados y precocinados 
  • Azúcares y dulces: ya que las células tumorales se alimentan de glucosa (molécula presente en el azúcar de mesa o sacarosa) y si lo consumimos, estaremos favoreciendo su crecimiento
  • Bebidas alcohólicas

Menú para las personas después de la quimioterapia:

Si no sabes qué comer después de una sesión de quimioterapia, opta por preparaciones sencillas y que sean fáciles de digerir (evita guisos muy pesados, precocinados, fritos, legumbres si suelen sentarte pesadas…). También es importante asegurar la hidratación, siendo necesario tomar suero oral si aparecen náuseas o vómitos que no nos permiten comer, así como si aparece diarrea, para prevenir la deshidratación.

La dieta para después de la quimioterapia se adapta a la sintomatología de cada paciente: náuseas, diarrea, mucositis…. 

Vamos a poner un menú ejemplo para cuando aparecen náuseas y vómitos, ya que son los síntomas más frecuentes:

DesayunoTostadas de pan blanco con queso fresco desnatado
AlmuerzoManzana asada
ComidaCrema de calabacín y parata (con aceite de oliva).
Pechugas de pollo a la plancha
Pan blanco
MeriendaPlátano maduro y yogur natural.
CenaPescado blanco hervido con patata
Pan blanco

Recomendaciones nutricionales

A continuación, te explico unas recomendaciones a tener en cuenta en tres situaciones frecuentes tras un tratamiento de quimioterapia

Náuseas y/o vómitos

  • Si puedes, no prepares tú la comida, para evitar olores previos a la hora de las comidas
  • Consume la comida templada, de esta manera, se disminuyen los vómitos
  • No consumas alimentos muy grasos, ya que irritan la mucosa del aparato digestivo
  • Separa los líquidos de las comidas 
  • Permanece sentado al menos una hora después de las comidas
  • Evita los picantes, fritos, rebozados y salsas pesadas
  • Evita el café si aparecen vómitos

Mucositis oral (aparición de llagas en la boca) 

  • Evita alimentos que se queden pegados (quesitos, pan de molde, chocolate…) 
  • Evita alimentos muy duros, como los frutos secos, el pan tostado, fritos y rebozados…
  • Evita alimentos ácidos: naranja, mandarina, limón, vinagre, tomate…
  • Puedes consumir polos de hielo para calmar el dolor 
  • Recuerda cepillar los dientes después de cada comida para evitar la infección de las llagas 

Diarrea

  • Evita el consumo de alimentos muy calientes, que aceleran el tránsito intestinal
  • No consumas bebidas para deportistas (tipo Aquarius), ya que favorecen la deshidratación 
  • Elige granos no integrales (pan blanco, arroz blanco, pasta de trigo…) 
  • Evita las salsas picantes
  • Elige alimentos astringentes como el calabacín, la calabaza, la manzana asada, compota de pera… 
  • Retira puntualmente la lactosa
  • Recuerda asegurar la hidratación, recurriendo a suero oral cuando las deposiciones sean líquidas 

En Nutrium contamos con nutricionistas especializados en nutrición oncológica, que estudiarán tu caso y podrán ayudarte elaborando una dieta y unas recomendaciones individualizadas.

Julia Revilla

Alimentación antes de la quimioterapia: Claves para preparar tu cuerpo.

 


Preparar a tu cuerpo antes de recibir el tratamiento quimioterápico es clave para afrontar el mismo. La nutrición desempeña un papel determinante en todo el proceso oncológico, ya que influye directamente en la energía, la fuerza, la recuperación y la tolerancia al tratamiento.

El objetivo de la alimentación previa a la quimioterapia es:

  • Preparar el sistema digestivo.
  • Optimizar tu estado nutricional.
  • Mejorar tus reservas de energía y músculo.
  • Favorecer una buena hidratación.
  • Reducir el riesgo de desnutrición durante el tratamiento.

¿Por qué es importante una buena alimentación antes de la quimioterapia?

Mantener un adecuado estado nutricional antes de iniciar la quimioterapia se asocia con una mejor tolerancia al tratamiento, una recuperación más rápida y un mayor bienestar general.

Contar con las reservas de energía y nutrientes necesarias permite al organismo afrontar de manera más eficaz los efectos del tratamiento y reduce el riesgo de complicaciones que puedan interferir en su desarrollo.

Además, haber consolidado hábitos alimentarios saludables y comprender el papel de la nutrición en el proceso oncológico facilita la adaptación de la dieta ante posibles efectos secundarios que puedan surgir durante la quimioterapia. Algunos de los más frecuentes incluyen:

  • Falta de apetito.
  • Náuseas.
  • Cambios en el gusto.
  • Alteraciones digestivas.
  • Dificultad para tragar.

De este modo, el paciente puede mantener una ingesta adecuada incluso frente a estas dificultades, favoreciendo la continuidad del tratamiento y contribuyendo a un mayor bienestar general.

Alimentos recomendados antes de la quimioterapia

No existe un alimento específico que, por sí solo, te prepare para la quimioterapia. Lo realmente importante es mantener una alimentación equilibrada y completa, que aporte todos los nutrientes necesarios para llegar al tratamiento en las mejores condiciones posibles. Esta alimentación debe basarse en:

Proteínas de calidad

Estos alimentos ayudan a preservar la masa muscular, fortalecer los tejidos y reforzar el sistema inmunitario, preparando el cuerpo para afrontar la quimioterapia.

  • Yogur, kéfir.
  • Pescado blanco y azul (omega-3).
  • Pollo, pavo, huevos.
  • Legumbres, tofu.

Frutas y verduras

Gracias a su aporte de antioxidantes (vitaminas A, C y E), minerales y fitonutrientes, contribuyen a reducir la inflamación, combatir el estrés oxidativo y preparar el organismo frente a los efectos del tratamiento.

  • Verduras de hoja verde:espinacas, acelgas.
  • Frutas: naranja, mango, papaya, uvas, frutos rojos.
  • Crucíferas: brócoli, coliflor, repollo.
  • Otras verduras: Zanahoria, remolacha, calabaza.

Carbohidratos complejos y fuentes de energía saludable

Proporcionan la energía necesaria para sobrellevar el tratamiento, evitando la fatiga y ayudando a mantener niveles de glucosa estables.

  • Cereales integrales: avena, arroz integral, quinoa, pan integral.
  • Tubérculos: patata, batata, yuca.
  • Frutas enteras (no zumos).
  • Legumbres (también aportan proteínas).

Alimentos que es mejor evitar antes de la quimioterapia

Del mismo modo, es importante limitar aquellos alimentos que puedan incrementar el estrés metabólico o que aporten una calidad nutricional reducida, ya que no contribuyen a preparar el organismo de manera óptima para la quimioterapia.

Alimentos crudos o poco cocinados

En pacientes inmunosuprimidos, como los pacientes oncológicos, estos alimentos aumentan el riesgo de infecciones intestinales, que pueden desencadenar complicaciones graves.

  • Carnes crudas o poco cocinadas.
  • Pescado crudo (sushi, ceviche, sashimi).
  • Huevos crudos o mal cocinados.
  • Leche y quesos no pasteurizados.
  • Ensaladas mal lavadas o verduras crudas preparadas fuera de casa.

Alimentos muy grasos, fritos o ultraprocesados

Estos alimentos suelen generar malestar gastrointestinal, empeorando náuseas, reflujo y digestiones difíciles, especialmente justo antes de iniciar el tratamiento.

  • Fritos (patatas fritas, empanados, comida rápida).
  • Embutidos grasos.
  • Snacks ultraprocesados. 
  • Salsas pesadas y comidas muy aceitosas.

Alimentos irritantes o que aumentan la acidez

Pueden agravar náuseas, cambios en el gusto o irritar la mucosa digestiva, provocando molestias que dificultan mantener una ingesta adecuada.

  • Picantes fuertes.
  • Café en exceso o bebidas energéticas.
  • Alcohol.
  • Cítricos muy ácidos si hay gastritis o sensibilidad.

Recomendaciones nutricionales

Una alimentación equilibrada antes de la quimioterapia ayuda a mantener energía, masa muscular y bienestar general, y facilita afrontar efectos secundarios como náuseas, vómitos o cambios en el gusto. Es recomendable priorizar proteínas de calidad, frutas, verduras y carbohidratos complejos, y limitar alimentos crudos, muy grasos, ultraprocesados o irritantes. Puede interesarte este artículo sobre alimentación después de la quimioterapia.

Cada paciente tiene necesidades y tolerancias específicas, por lo que es fundamental consultar con un profesional de nutrición y con el equipo de oncología. Nosotros podremos ofrecer orientación personalizada sobre qué alimentos priorizar y cuáles limitar, adaptar la dieta a los efectos secundarios que puedan surgir y garantizar un acompañamiento seguro durante todo el tratamiento, contribuyendo así a un mejor bienestar y a una mayor eficacia del proceso terapéutico.

Mónica Alonso