16 febrero 2026

Nutrición mitocondrial: cómo alimentar tus células para vivir mejor.


Vitanoba

En los últimos años, la investigación ha puesto el foco en un elemento fundamental para nuestra salud: las mitocondrias. Estas pequeñas «centrales energéticas» de nuestras células no solo generan la energía que necesitamos para vivir, sino que también influyen en el envejecimiento, la prevención de enfermedades y nuestro bienestar general. La nutrición mitocondrial, que consiste en alimentar y cuidar estas estructuras tan importantes, se ha convertido en una herramienta clave para mejorar la salud desde lo más básico: el nivel celular. En este artículo, te contamos qué son las mitocondrias, por qué son tan esenciales, cómo se pueden dañar y, lo más importante, cómo potenciar su funcionamiento a través de la alimentación y los hábitos diarios. Si quieres sentirte con más energía, prevenir enfermedades metabólicas o envejecer con vitalidad, aquí encontrarás consejos prácticos y respaldados por la ciencia.

¿Qué son las mitocondrias y por qué son tan importantes?

Las mitocondrias son orgánulos celulares que actúan como las "fábricas de energía" de nuestras células. Su función principal es producir adenosín trifosfato (ATP), la molécula que suministra energía para procesos vitales como la contracción muscular, la actividad cerebral, la digestión o la reparación celular. Están presentes en casi todas las células, pero son especialmente abundantes en tejidos con alta demanda energética, como el corazón, el hígado, el cerebro y los músculos esqueléticos.

Más allá de la producción de energía, las mitocondrias desempeñan un papel crucial en otros procesos celulares:

  • Regulación del estrés oxidativo: neutralizan los radicales libres para evitar daños celulares.
  • Apoptosis: controlan la muerte celular programada para eliminar células defectuosas.
  • Metabolismo de lípidos y aminoácidos: participan en la síntesis y degradación de estas moléculas.
  • Señalización celular: actúan como sensores metabólicos que regulan funciones celulares complejas.

Un mal funcionamiento mitocondrial puede contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas (como la diabetes tipo 2), neurodegenerativas (como el alzheimer o el párkinson), inflamatorias y hasta ciertos tipos de cáncer. Por ello, cuidar las mitocondrias es fundamental para una salud óptima y un envejecimiento saludable.

Estructura de una mitocondria

Causas del deterioro mitocondrial: ¿qué las daña?

Con el tiempo, las mitocondrias pueden perder eficiencia, un proceso vinculado al envejecimiento biológico y a la aparición de enfermedades crónicas. Entre las principales causas de deterioro mitocondrial se encuentran:

  • Estrés oxidativo crónico: el exceso de radicales libres daña las membranas mitocondriales y su ADN.
  • Toxinas ambientales: la exposición a contaminantes, pesticidas o metales pesados afecta su función.
  • Dietas desequilibradas: la falta de micronutrientes esenciales y antioxidantes compromete la producción de ATP.
  • Sedentarismo: la inactividad física reduce la biogénesis mitocondrial (formación de nuevas mitocondrias).
  • Alteraciones del ritmo circadiano: los trastornos del sueño y la exposición excesiva a luz artificial por la noche desregulan el metabolismo celular.
  • Inflamación crónica de bajo grado: común en obesidad o enfermedades metabólicas, afecta negativamente las mitocondrias.

Identificar y evitar estos factores es el primer paso para proteger tu salud celular y garantizar un envejecimiento más saludable.

Nutrición mitocondrial: una estrategia para la salud celular

La nutrición mitocondrial es un enfoque dietético diseñado para optimizar la función de las mitocondrias mediante el aporte de nutrientes específicos. No se trata solo de consumir calorías, sino de seleccionar alimentos que estimulen la biogénesis mitocondrial, reduzcan el daño oxidativo y promuevan la reparación celular. Este enfoque no solo mejora la energía diaria, sino que también fortalece la resiliencia del organismo frente a enfermedades y el envejecimiento.

Una dieta mitocondrial equilibrada combina alimentos ricos en antioxidantes, grasas saludables, vitaminas y compuestos bioactivos que actúan sobre las vías metabólicas celulares, como las sirtuinas o la proteína quinasa activada por AMP (AMPK). A continuación, detallamos los nutrientes clave y cómo incorporarlos en tu día a día.

Nutrientes esenciales para unas mitocondrias saludables

Para maximizar la salud mitocondrial, es crucial incluir nutrientes que apoyen la producción de energía, protejan contra el daño oxidativo y estimulen la creación de nuevas mitocondrias. Estos son los más importantes:

  • Coenzima Q10 (CoQ10): participa en la cadena de transporte de electrones, esencial para la síntesis de ATP, y actúa como antioxidante. Se encuentra en vísceras (como el hígado), pescado azul y frutos secos.
  • Ácidos grasos omega-3: mejoran la fluidez de las membranas mitocondriales y reducen la inflamación. Fuentes principales: salmón salvaje, sardinas, chía y lino.
  • Magnesio: cofactor en más de 300 reacciones enzimáticas, incluidas las relacionadas con la producción de ATP. Abunda en espinacas, almendras y aguacates.
  • Vitaminas del grupo B: la tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), ácido pantoténico (B5) y otras son esenciales para el metabolismo energético. Se encuentran en huevos, legumbres y cereales integrales.
  • Acetil-L-carnitina: facilita el transporte de ácidos grasos a las mitocondrias para producir energía. Presente en carnes magras y suplementos.
  • Ácido alfa-lipoico (ALA): un potente antioxidante que regenera otros antioxidantes, como la vitamina C y E. Se encuentra en brócoli y espinacas.
  • PQQ (pirroloquinolina quinona): estimula la biogénesis mitocondrial y protege las neuronas. Está en kiwi, perejil y té verde.
  • Polifenoles: compuestos como el resveratrol (uvas negras, frutos rojos), la curcumina (cúrcuma) y el EGCG (té verde) activan vías de longevidad celular.

Incorporar estos nutrientes en la dieta diaria es una forma práctica de fortalecer tus mitocondrias y mejorar tu salud metabólica.

Nutrientes esenciales para unas mitocondrias saludables

Alimentos que potencian la salud mitocondrial

La clave para una dieta mitocondrial efectiva es priorizar alimentos ricos en los nutrientes mencionados, frescos y mínimamente procesados. Aquí tienes una lista de alimentos recomendados para optimizar la función mitocondrial:

  • Pescado azul: sardinascaballa y salmón salvaje aportan omega-3 y CoQ10.
  • Vegetales de hoja verde: espinacas, acelgas y kale son ricos en magnesio, ALA y antioxidantes.
  • Frutos rojos y uvas negras: contienen resveratrol y antocianinas, potentes antioxidantes.
  • Aguacate, nueces y semillas: fuentes de grasas saludables, magnesio y vitamina E.
  • Cúrcuma y té verde: ricos en curcumina y EGCG, activan vías celulares protectoras.
  • Huevos ecológicos y vísceras: excelentes fuentes de colina, vitamina B12 y CoQ10.
  • Cacao puro (>85%): contiene polifenoles y magnesio; consúmelo en pequeñas cantidades.
  • Legumbres y cereales integrales: aportan vitaminas B y fibra para un metabolismo equilibrado.

Incluye estos alimentos en comidas variadas, como ensaladas con espinacas y aguacate, batidos con frutos rojos o cenas con salmón al horno. La diversidad asegura un aporte completo de nutrientes esenciales.

Estilo de vida: el complemento perfecto para la nutrición mitocondrial

La dieta es solo una parte de la ecuación. Un estilo de vida saludable potencia los beneficios de la nutrición mitocondrial y favorece la regeneración celular. Estos son los factores clave:

  • Ejercicio físico regular: el entrenamiento de fuerza y el ejercicio aeróbico (como caminar rápido o nadar) estimulan la biogénesis mitocondrial y mejoran la eficiencia energética. Apunta a 150 minutos semanales de actividad moderada.
  • Exposición a la luz solar: la luz natural regula los ritmos circadianos, esenciales para la salud mitocondrial. Dedica 15-20 minutos diarios a tomar el sol (con protección si es necesario).
  • Ayuno intermitente: protocolos como el 16/8 (16 horas de ayuno, 8 horas de alimentación) activan la autofagia, un proceso que elimina mitocondrias dañadas. Consulta a un profesional antes de empezar.
  • Gestión del estrés: el cortisol elevado daña las mitocondrias. Técnicas como la meditación, el yoga o la respiración profunda ayudan a reducir el estrés crónico.
  • Sueño reparador: un descanso de 7-8 horas en un ambiente oscuro y sin interrupciones favorece la reparación celular y la regeneración mitocondrial.

Adoptar estos hábitos crea una sinergia con la dieta, maximizando la salud celular y la vitalidad.

Errores comunes que dañan tus mitocondrias

Algunos hábitos habituales pueden afectar seriamente la salud mitocondrial sin que te des cuenta. Evita estos errores para proteger tus células y mantener tu energía:

  • Consumo excesivo de azúcares y ultraprocesados: Los carbohidratos refinados y los aditivos aumentan el estrés oxidativo y la inflamación, dañando las mitocondrias.
  • Deficiencias nutricionales importantes: La falta de magnesio, omega-3 o vitaminas B limita la producción eficiente de energía celular y debilita la función mitocondrial.
  • Sedentarismo prolongado: La inactividad reduce tanto la cantidad como la calidad de las mitocondrias, afectando negativamente el metabolismo.
  • Exposición frecuente a luz artificial nocturna: Esta altera los ritmos circadianos y desregula el metabolismo celular, perjudicando la salud mitocondrial.
  • Consumo excesivo de alcohol y tabaco: Ambos aumentan la producción de radicales libres, generando un daño considerable en las mitocondrias.
  • Uso prolongado de ciertos medicamentos: Estatinas, algunos antibióticos y antiinflamatorios pueden interferir con el metabolismo mitocondrial. Consulta siempre a tu médico si los utilizas regularmente.

Beneficios a largo plazo de cuidar tus mitocondrias

Invertir en la salud mitocondrial no solo impulsa tu energía diaria, sino que también aporta beneficios profundos y duraderos para tu bienestar:

  • Mayor vitalidad: mitocondrias eficientes generan más ATP, lo que se traduce en menos fatiga y un mejor rendimiento físico y mental.
  • Envejecimiento saludable: al reducir el estrés oxidativo y la inflamación, se ralentiza el desgaste celular y se preserva la función de tejidos clave.
  • Prevención de enfermedades: mantener una función mitocondrial óptima ayuda a disminuir el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y trastornos neurodegenerativos.
  • Mejor recuperación: mitocondrias saludables aceleran la reparación celular tras el ejercicio o episodios de estrés, favoreciendo la resiliencia del organismo.

Fibromialgia



MedlinePlus



¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una afección crónica (de larga duración) que causa dolor en todo el cuerpo, fatiga y otros síntomas. No tiene cura, pero los tratamientos pueden aliviar los síntomas.

¿Cuál es la causa de la fibromialgia?

No se conoce la causa exacta de la fibromialgia. Los estudios del cerebro de personas con fibromialgia encontraron que parecen procesar el dolor de manera diferente que aquellas que no la tienen. Pueden sentir dolor cuando otras no lo sienten y también pueden tener una reacción más severa al dolor.

La fibromialgia puede ser hereditaria, por lo que la genética también puede influir. También pueden estar involucrados otros factores, como tener ciertas enfermedades que causan dolor.

¿Quién está en riesgo de fibromialgia?

Cualquier persona puede tener fibromialgia, pero es más común en:

¿Cuáles son los síntomas de la fibromialgia?

Los principales síntomas de la fibromialgia son:

  • Dolor crónico y rigidez en todo el cuerpo: Se suele describir como un malestar doloroso, ardor o punzadas
  • Fatiga y cansancio
  • Problemas para dormir

Otros síntomas pueden incluir:

  • Problemas con el pensamiento, la memoria y la concentración (a veces llamados "fibroniebla" o "fibroneblina")
  • Rigidez muscular y articular
  • Entumecimiento u hormigueo en brazos y piernas
  • Sensibilidad a la luz, el ruido, los olores y la temperatura

Las personas con fibromialgia también tienen más probabilidades de padecer ciertas afecciones, entre ellas:

¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?

La fibromialgia puede ser difícil de diagnosticar. En ocasiones se necesita ver a varios profesionales de la salud para obtener un diagnóstico. Una causa de esto es que no existe una prueba específica para ella, y sus principales síntomas, como el dolor y la fatiga, son comunes en muchas otras afecciones. Los profesionales de la salud deben descartar otras causas de los síntomas antes de hacer un diagnóstico de fibromialgia. A esto se le llama diagnóstico diferencial.

Para saber si tiene fibromialgia, su profesional de la salud:

  • Analizará su historia clínica, incluyendo hacer preguntas detalladas sobre sus síntomas
  • Hará un examen físico
  • Puede solicitar radiografías y análisis de sangre para descartar otras afecciones

¿Cómo se trata la fibromialgia?

No todos los profesionales de la salud conocen en detalle la fibromialgia y su tratamiento. Es importante tener un profesional de la salud o un equipo de profesionales que se especializa en el tratamiento de fibromialgia.

No existe cura para la fibromialgia, por lo que el tratamiento se centra en aliviar los síntomas. Los profesionales de la salud suelen utilizar una combinación de tratamientos, incluyendo medicamentos, cambios de estilo de vida, terapia conversacional y tratamientos complementarios:

  • Medicinas
    • Ciertos antidepresivos y medicamentos anticonvulsivos, los que pueden ayudar con el dolor y los problemas para dormir
    • Analgésicos
  • Cambios de estilo de vida
    • Dormir bien
    • Hacer ejercicio regularmente. Si no ha hecho ejercicio, comience lentamente. Puede que deba ver a un terapeuta físico, que puede ayudarle a crear un plan que sea acorde a sus necesidades
    • Aprender a manejar el estrés
    • Aprender a tomar las cosas con calma. Si hace demasiado, puede empeorar sus síntomas. Por ello, debe aprender a equilibrar el ser activo con su necesidad de descansar
  • Terapia conversacional: Algunas como la terapia cognitiva conductual puede ayudarle a aprender estrategias para lidiar con el dolor, estrés y sus pensamientos negativos. Si además tiene depresión junto a su fibromialgia, la terapia conversacional puede ayudarle
  • Terapias complementarias: Estas han ayudado a algunas personas con los síntomas de la fibromialgia. Sin embargo, investigadores necesitan hacer más estudios para mostrar cuáles son efectivas. Si piensa que le pueden ayudar, converse primero con su profesional de la salud. Estas terapias incluyen:
    • Meditación de atención plena
    • Biofeedback: Utiliza dispositivos electrónicos para medir funciones corporales como la respiración y la frecuencia cardíaca. Esto enseña a ser más consciente de las funciones de su cuerpo para que pueda aprender a controlarlas
    • Terapias de movimiento como yoga y tai chi
    • Masaje terapéutico
    • Acupuntura

Los Beneficios de las Cepas Probióticas para Adultos,



¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras, que al ser ingeridos en cantidades adecuadas, proporcionan beneficios a la salud. Se encuentran naturalmente en alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut y en suplementos dietéticos.

 ¿Cómo funcionan los probióticos?

Tu cuerpo está lleno de bacterias, buenas y malas. Los probióticos ayudan a mantener un equilibrio saludable entre ambos. Cuando consumes probióticos, estos llegan a tu intestino, donde ayudan a mejorar la composición de la microbiota, la comunidad de microorganismos que vive en tu intestino. Este equilibrio es crucial para una buena digestión, un sistema inmunológico fuerte y más.

Beneficios específicos de las cepas probióticas para adultos

  1.  Mejora de la Digestión y Prevención del Síndrome del Intestino Irritable (SII):
    • Cepas como Lactobacillus rhamnosus GG y Bifidobacterium infantis han demostrado aliviar síntomas como el hinchazón, dolor abdominal y diarrea, especialmente en personas con SII.
  2.  Fortalecimiento del Sistema Inmunológico:
    • Lactobacillus acidophilus y Bifidobacterium lactis pueden mejorar la respuesta inmune del cuerpo, ayudando a combatir infecciones y reduciendo la frecuencia y duración de los resfriados.
  3.  Salud Mental y Bienestar Emocional:
    • El eje intestino-cerebro es real. Cepas como Lactobacillus helveticus y Bifidobacterium longum pueden reducir los síntomas de ansiedad y depresión, mejorando tu estado de ánimo general.
  4. Apoyo a la Salud Metabólica:
    • Los probióticos también pueden ayudarte a mantener un peso saludable. Lactobacillus gasseri ha sido relacionado con la reducción de grasa abdominal y Bifidobacterium breve con la mejora del metabolismo de los lípidos.
  5.  Cuidado Cardiovascular:
    • Algunas cepas probióticas, como Lactobacillus reuteri, pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL, conocido como «colesterol malo», promoviendo así la salud del corazón.

 ¿Cómo puedes incorporar más probióticos en tu vida?

  1. Alimentos Fermentados: Incluye más yogur, kéfir, kimchi y miso en tu dieta diaria.
  2. Suplementos Probióticos: Elige un suplemento que contenga una mezcla diversa de cepas y que se ajuste a tus necesidades personales.
  3. Dieta Rica en Fibra: Los prebióticos, presentes en alimentos como la avena, el ajo y los plátanos, son el alimento de los probióticos y potencian sus efectos.

⚠️ Recuerda: No todos los probióticos son iguales

Cada cepa de probióticos tiene funciones y beneficios específicos. Antes de empezar a tomar suplementos, es importante consultar a un profesional de la salud, especialmente si tienes condiciones médicas preexistentes o estás tomando medicamentos.

AVISO IMPORTANTE: La información proporcionada no sustituye el asesoramiento médico