18 mayo 2026

Tiroiditis de Hashimoto. Hipotiroidismo Tratamiento natural







Dra. Amil López Viéitez

En nuestro anterior artículo, hablamos de la forma de hipotiroidismo más común, de base autoinmune, conocida como enfermedad de Hashimoto. En este post vamos a numerar los factores a tener en cuenta para su tratamiento de forma natural.

Factores implicados en Tiroiditis de Hashimoto

En la enfermedad de Hashimoto, es muy importante explorar la posible influencia del estrés, carencias nutricionales, inflamación crónica, permeabilidad intestinal, otros sistemas hormonales y tratamientos farmacológicos en el paciente.

No podemos modificar nuestra predisposición genética pero sí podemos compensar las carencias nutricionales, suplementar la dieta con nutrientes inmunomoduladores, actuar sobre los desencadenantes que modifican la expresión de nuestros genes y tratar la permeabilidad intestinal.

Las células inmunitarias pueden ser atraídas hacia la tiroides como resultado de una infección vírica o bacteriana que confunde al sistema inmunológico, siendo el pistolazo de salida del proceso autoinmune.

El primer paso es reparar la función barrera del intestino, pues protege a tu organismo de las sustancias dañinas que ingieres -antígenos- mediante mecanismos de autorreconocimiento.

Si la pared intestinal se hace más permeable, pierde su capacidad para reconocer algunos componentes de los alimentos y se activan procesos inflamatorios a nivel del sistema inmunitario intestinal (GALT). Por eso se suele decir que, el intestino es el origen de todas las patologías autoinmunes.

Hipotiroidismo tratamiento natural

En nuestro libro específico sobre Hipotiroidismo y Tiroiditis de Hashimoto repasamos cómo desactivar los factores que favorecen la autoinmunidad, cómo recuperar la actividad mitocondrial y la energía vital y qué alimentos y nutrientes son más beneficiosos.

Alimentación antiinflamatoria

Eees conveniente seguir una alimentación antiinflamatoria reforzada en determinantes nutrientes para modular la autoinmunidad y reducir el perímetro abdominal.

La grasa es un órgano endocrino en sí mismo. La acumulación de grasa que recubre las vísceras es muy activa metabólicamente, sobre todo en las mujeres. Sus células (adipocitos) liberan hormonas proinflamatorias,  que cronifican la autoinmunidad.

Como en nuestra sociedad, solemos consumir el pescado cocinado, es difícil conseguir un buen ratio de omegas. Por ello es recomendable la suplementación con un complemento de calidad farmacéutica a una dosis mínima de 2,5 g de EPA+DHA diaria.

Corrección de la actividad mitocondrial

Las enfermedades autoinmunes y las que cursan con fatiga son la manifestación más evidente de la disfunción mitocondrial. Además, si tienes más de 50 años, vives en una ciudad, consumes alcohol con regularidad y tomas alguno de estos medicamentos que reducen los niveles de Q10, te recomiendo que tomes un suplemento de coenzima Q10:

  • Estatinas (para bajar el colesterol): al reducir los niveles de la coenzima Q10 generan con frecuencia calambres musculares o cansancio.
  • Antidepresivos tricíclicos, benzodiazepinas, sulfonilureas, diuréticos tiazídicos, betabloqueantes y paracetamol.
  • Medicamentos que afectan al metabolismo y a la absorción de las vitaminas del grupo B:
    • B12: omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones, colchicina, metformina y vitamina C a alta dosis.
    • B9 o ácido fólico: anticonceptivos orales, antiepilépticos, sulfamidas y corticoides.
    • B6: anticonceptivos orales, hidralazina, penicilamina, ciclosporina, corticoides, azatioprina y antituberculosos.
    • B2: alcohol, antidepresivos tricíclicos, haloperidol, clorpromazina y clozapina

Aporte nutrientes inmunomoduladores

Vitamina B12

Un 40% de los pacientes con Hashimoto presentan deficiencia de vitamina B12. Este riesgo se incrementa en personas que siguen una alimentación vegana, que presentan hipoclorhidria o que toman de forma crónica omeprazol u otros inhibidores de la bomba de protones.

La carencia de B12 intensifica los síntomas típicos del hipotiroidismo a pesar de que las hormonas tiroideas se encuentren en rango.

Vitamina D

Un 45 % de los españoles tenemos niveles de vitamina D menores de lo deseable. El déficit de vitamina D se ha asociado con múltiples enfermedades autoinmunes de base inflamatoria como la tiroiditis de Hashimoto, la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide infantil, la esclerosis múltiple, el lupus o la dermatomiositis; y con un mayor riesgo de mortalidad.

Hierro y ferritina

El déficit de hierro es un trastorno muy frecuente que tiene una gran influencia sobre la función tiroidea. La ferritina es una proteína de la sangre encargada de las reservas de hierro en el organismo.

La ferritina se necesita para el transporte y utilización de la hormona T3, por lo tanto, tener unos niveles adecuados de hierro es esencial para la función tiroidea.

La prevalencia de ferritina < 15µg/l es del 32% en mujeres en edad fértil y la prevalencia de ferritina <30 µg/l del 60%. Los niveles de ferritina <30 µg/l se asocian a niveles bajos de T3 y T4 sin aumento de los niveles de TSH.

El déficit de ferritina se produce por una ingesta deficitaria en alimentos ricos en hierro y/o una mala absorción de este. Se acentúa durante el embarazo (aumenta los requerimientos de hierro) y la menstruación.

La deficiencia de ferritina es la causa principal de la pérdida de cabello en las mujeres premenopáusicas y de que las mujeres con Hashimoto pierdan cabello y de que se vuelva más fino a pesar de mantener sus niveles tiroideos estables.

Zinc

El zinc permite la conversión de T4 a la versión activa T3 y es necesario para formar TSH. En el hipotiroidismo se pueden agotar sus reservas porque se está fabricando constantemente TSH (por eso la tienen alta).

También se ha relacionado la deficiencia de zinc con permeabilidad intestinal, una mayor susceptibilidad a infecciones asociada a una menor capacidad para eliminar toxinas bacterianas, así como a una menor fertilidad.

Selenio

El selenio actúa como catalizador para convertir la hormona T4 en la T3 (más activa) y protege las células de la tiroides de los daños oxidativos.

Mantener una concentración adecuada de selenio en sangre, podría aliviar los efectos tóxicos del exceso de yodo sobre la tiroides y mejorar la fertilidad de las mujeres que padecen hipotiroidismo.

Iodo y Hashimoto

En el campo de la endocrinología y del hipotiroidismo en concreto una de las falsas creencias más arraigadas es que, es conveniente incrementar el consumo de alimentos ricos en iodo, para activar la actividad tiroidea.

La ciencia ha demostrado que lejos de ayudar, tomar iodo en forma de alimentos o complementos nutricionales puede ser perjudicial, pues en el caso de tiroiditis de Hashimoto (la más común y de origen autoinmune) el iodo activa los receptores de la enzima TPO y favorece una mayor inflamación de la tiroides.

Mi consejo es que debes acudir a un nutricionista con experiencia en enfermedades autoinmunes para que tu dieta sea adecuada al tipo de patología tiroidea que padeces.

¿Qué es la creatina y cómo actúa?

 


Júlia Farré


La creatina es uno de los suplementos más estudiados en el ámbito del deporte, la fuerza y el rendimiento cognitivo. Y a la vez, uno de los que más dudas genera en consulta:

  • ¿Para qué sirve la creatina realmente?
  • ¿Me puede ayudar la creatina a ganar masa muscular?
  • ¿Es malo tomar creatina para el riñón?
  • ¿Sirve también para el cerebro?
  • ¿Puedo tomar creatina tomar si soy mujer, estoy perdiendo peso o tengo más de 50 años?”

En este artículo quiero contarte, desde mi experiencia en consulta y a la luz de la evidencia científica más reciente, qué hace realmente la creatina, qué puede aportarte (y qué no), y en qué casos no la recomiendo.

La idea no es convencerte de que la tomes, sino ayudarte a decidir con criterio, sin promesas exageradas ni miedo injustificado.








¿Qué es la creatina y cómo actúa?


La creatina es una sustancia que producimos de forma natural a partir de aminoácidos (arginina, glicina y metionina), y que almacenamos sobre todo en el músculo, pero también en el cerebro. Su función principal es actuar como una reserva rápida de energía: ayuda a regenerar ATP, que es la “moneda energética” de las células, especialmente en esfuerzos muy intensos y de corta duración o en situaciones de alta demanda cognitiva.

También la obtenemos a través de la alimentación (carne, pescado), pero las cantidades dietéticas son relativamente bajas. Por eso la forma más utilizada en suplementación es la creatina monohidrato, que es la que ha demostrado mayor eficacia y seguridad.

A día de hoy, en Europa está autorizado afirmar que la creatina mejora el rendimiento físico en series repetidas de ejercicio de alta intensidad y corta duración, como sprints o levantamiento de pesas, siempre que se consuman 3 g diarios.

Eso no significa que sea mágica, sino que puede aportar un pequeño extra de rendimiento en escenarios muy concretos.

¿Qué creatina elegir? Por qué suelo recomendar Creapure®

En consulta, cuando valoramos que tiene sentido usar creatina, siempre recomiendo:

  • Creatina monohidrato como forma de elección (es la que más se ha estudiado).
  • Un producto sencillo, sin mezclas de “pre-entrenos”, cafeína, estimulantes ni otros reclamos añadidos.
  • Marcas que usen materia prima Creapure® siempre que sea posible.

Creapure® es una marca registrada de monohidrato de creatina fabricada en Alemania, sometida a controles de calidad muy estrictos. Se caracteriza por:

  • Un nivel de pureza muy elevado (por encima del 99,9 % según el fabricante).
  • Controles sobre impurezas y subproductos de síntesis.
  • Más trazabilidad que muchos otros productos genéricos.

¿Significa esto que sea “la única buena”? No. Pero sí es una forma de reducir riesgos en un mercado donde no todos los suplementos se fabrican con el mismo control.

¿Qué creatina elegir? Por qué suelo recomendar Creapure®

Aquí quiero ser muy clara, porque es un punto que muchas veces se pasa por alto: el problema no es solo la creatina, sino el producto completo que la contiene.

La evidencia nos dice que:

  • Se han encontrado suplementos con creatina contaminados o adulterados con sustancias no declaradas en la etiqueta, incluyendo sustancias prohibidas por las agencias antidopaje.
  • Revisiones sobre suplementos deportivos estiman que la tasa de contaminación con sustancias prohibidas puede oscilar aproximadamente entre el 12 % y el 58 %.
  • Algunos estudios calculan que cerca de 2 de cada 10 positivos en dopaje pueden deberse a suplementos adulterados, no a un consumo intencionado de sustancias prohibidas.
  • El Comité Olímpico Internacional recuerda que no existe garantía absoluta de que un suplemento sea 100 % seguro, aunque lleve sellos de calidad.

Por eso, si compites o te sometes a controles de dopaje, es importante:

  • Elegir suplementos con sellos independientes tipo Informed Sport, NSF Certified for Sport®, etc.
  • Entender que el riesgo cero no existe, incluso así.

En personas que no compiten, este riesgo no tiene que generar pánico, pero sí recordarnos que un suplemento no es un medicamento y no pasa por los mismos filtros.

Beneficios físicos: mucho más que fuerza y volumen (pero con expectativas realistas)

Aunque es popular sobre todo entre deportistas de fuerza, la evidencia científica (Kreider et al., 2017) respalda que la creatina puede aportar beneficios físicos en determinados contextos:

Mejorar ligeramente el rendimiento en esfuerzos explosivos y repetidos (fuerza, velocidad, HIIT).

  • Ayudar a hacer alguna repetición extra o tolerar un poco más de volumen de entrenamiento.
  • Contribuir modestamente al mantenimiento de la masa muscular en etapas de pérdida de peso o envejecimiento, siempre que haya un buen programa de fuerza y una alimentación adecuada.
  • Aumentar la disponibilidad de energía inmediata, lo que a algunas personas les permite entrenar con mayor intensidad.

Ahora bien, aquí viene la parte que me parece clave matizar:

  • Metaanálisis recientes (Wu et al., 2022) indican que el efecto directo de la creatina sobre el aumento de masa muscular es de trivial a pequeño, y que sus implicaciones prácticas a nivel individual probablemente sean también modestas.
  • Es decir, no es un “cambio de juego” por sí sola: si no entrenas fuerza, comes mal o duermes poco, la creatina no va a cambiar tu cuerpo.

Por eso, en lugar de decir que “previene la sarcopenia”, prefiero explicarlo así:

La creatina puede contribuir modestamente a mantener la masa muscular y la funcionalidad en personas mayores únicamente cuando se combina con un buen programa de fuerza (Chilibeck et al., 2017), una ingesta suficiente de proteínas y hábitos de vida saludables. No sustituye nada de eso.

Beneficios mentales: qué sabemos hasta ahora

En los últimos años se han publicado estudios que exploran el papel de la creatina en el cerebro (Roschel et al., 2021). Algunos hallazgos interesantes:

  • Puede mejorar ligeramente la memoria de trabajo y la atención, especialmente en situaciones de estrés metabólico, como la falta de sueño o la hipoxia (Forbes et al., 2022).
  • Un metaanálisis reciente sugiere que la suplementación es efectiva para mejorar la memoria en adultos sanos, con un efecto más pronunciado en adultos mayores (66-76 años) (Prokopidis et al., 2023).
  • Podría ayudar a reducir la sensación de fatiga mental en personas sometidas a estrés físico o cognitivo intenso.
  • Se está investigando su posible papel neuroprotector, aunque aquí todavía es pronto para sacar conclusiones firmes y se necesitan más ensayos clínicos (Balestrino & Adriano, 2019).

En consulta, cada vez veo más personas que llegan con síntomas de “mente nublada”, cansancio mental y alta demanda cognitiva (perfiles que teletrabajan muchas horas, opositores, profesionales sanitarios…). En algunos casos muy seleccionados, puede tener sentido valorar la creatina como coadyuvante, pero:

  • La calidad de la evidencia en salud mental es aún desigual en comparación con el rendimiento físico.
  • El impacto suele ser, de nuevo, modesto.
  • Nunca debería sustituir una buena higiene de sueño, la gestión del estrés, el tratamiento psicológico o médico cuando está indicado.

¿Cuál es la dosis de creatina adecuada?

La evidencia científica (Kreider et al., 2017) nos muestra dos protocolos validados para empezar a tomar creatina. Ambos funcionan, la diferencia es la velocidad con la que llenamos los depósitos musculares.

Opción A: Protocolo de Carga Rápida

Consiste en saturar los depósitos en tiempo récord. Se ingieren aprox. 20g al día (divididos en 4 tomas de 5g) durante 5 a 7 días. Después, se pasa a la dosis normal de mantenimiento.

  • Pros: Notas los efectos muy rápido (en menos de una semana). Útil si tienes una competición o prueba física inminente.
  • Contras: Aumenta mucho el riesgo de malestar digestivo (hinchazón, gases, diarrea) y retención hídrica aguda. Es más engorroso de realizar.

Opción B: Protocolo de Carga Lenta (Recomendado)

Consiste en tomar la dosis estándar desde el primer día: 3 a 5 gramos diarios (o 0,1g/kg de peso). Sin fases de choque.

  • Pros: Minimiza o elimina los problemas digestivos. Es mucho más fácil de mantener como hábito a largo plazo.
  • Contras: Los beneficios tardan más en aparecer. Se necesitan unos 21-28 días de consumo constante para saturar los depósitos musculares al máximo.

Mi consejo profesional: Salvo que tengas una competición la semana que viene, elige la Opción B (Carga Lenta). La creatina es una carrera de fondo, no un sprint. Tu sistema digestivo te lo agradecerá y el resultado final al cabo de un mes será exactamente el mismo en ambos casos.

Cuándo tomarla
Lo más importante es la regularidad, no la hora exacta. Puedes tomarla con una comida o cerca del entrenamiento. Tomarla junto con carbohidratos y proteínas podría mejorar ligeramente la absorción, pero el efecto práctico es pequeño.

Un matiz importante para el cerebro:

A diferencia de los músculos, el cerebro tiene una «barrera» que dificulta la entrada de creatina. Por eso, si tu objetivo principal es la salud cognitiva (memoria, fatiga mental), la evidencia (Roschel et al., 2021) sugiere que:

Debes ser constante: El cerebro tarda más tiempo en acumularla que el músculo.

Apunta al rango superior: Es preferible tomar 5g diarios (en lugar de 3g).

Aunque algunos estudios usan dosis mucho más altas (20g) para el cerebro, estas suelen causar problemas digestivos, por lo que la estrategia de 5g a largo plazo sigue siendo la más segura y recomendable en consulta.

¿En qué casos no está recomendada la creatina?

Aunque la creatina monohidrato tiene un buen perfil de seguridad en adultos sanos, hay situaciones en las que prefiero no recomendarla salvo indicación y seguimiento médicos muy estrechos:

  • Enfermedad renal diagnosticada o no controlada.
  • Embarazo y lactancia, salvo decisión explícita y consensuada con el equipo médico en escenarios muy concretos.
  • Niños y adolescentes, fuera de ensayos clínicos o contextos muy específicos supervisados.
  • Personas polimedicadas, especialmente con diuréticos, AINEs de uso crónico o fármacos nefrotóxicos.
  • Deportistas sometidos a controles de dopaje que no puedan garantizar la procedencia y certificación de los suplementos.
  • Personas que buscan “atajos” (por ejemplo, perder grasa sin cambiar el estilo de vida) o que tienen expectativas irreales sobre lo que puede hacer la creatina.


Dieta detox de metales pesados: mercurio, cadmio, plomo, arsénico.

 





Dieta Coherente

La exposición del cuerpo humano a los metales pesados es muy frecuente a través del tabaco, residuos industriales, empastes de amalgama (mercurio), tuberías antiguas (plomo), humos de los coches y las ciudades (cadmio, arsénico…).

Por ello, la liberación de metales pesados y compuestos lipofílicos (que se almacenan en el tejido graso) es muy frecuente cuando se realiza una dieta de pérdida de peso porque se reduce de forma brusca el porcentaje de grasa corporal.

Aún así se podrá reforzar la alimentación con los nutrientes que vamos a enumerar en este artículo.

Efectos bioacumulativos de los metales pesados

Los metales pesados tienen un efecto acumulativo en el organismo y son difíciles de eliminar. Los efectos tóxicos de estos metales pesados se resumen en:

  • Mercurio: alucinaciones, altibajos emocionales, gingivitis, nerviosismo, dolor e inflamación.
  • Plomo: nerviosismo y hipertensión, toxicidad renal, letargia, dolor e inflamación, anemia
  • Aluminio: desmineralización, dermatitis, demencia, pérdida de memoria o concentración, agotamiento del fosfato
  • Cadmio: anemia, hipertensión, toxicidad renal y pulmonar, pérdida de olfato.

Nutrientes protectores frente a metales pesados

Existen nutrientes que te ayudan a protegerte de los efectos tóxicos de los metales pesados.

Así, en la siguiente tabla hemos recogido para cada metal, los componentes alimentarios que te ayudarán a reducir sus efectos tóxicos:

  • Mercurio: vitaminas C y E, selenio, L-cisteína,  L-metionina, ajo, alga chlorella
  • Plomo: vitamina C, D y E, selenio, zinc, calcio, magnesio, hierro, L-cisteína y L-metionina
  • Aluminio: vitaminas C, B6, calcio, magnesio y zinc
  • Cadmio: vitamina C, hierro, zinc, L-cisteína y L-metionina

Complementos

En el caso de toxicidad por metales pesados existen algunos complementos nutricionales que pueden ayudarte a eliminarlos:

  • Ácido lipoico: efecto quelante de metales tóxicos como el arsénico, el cadmio y el mercurio.
  • Calcio: reduce la toxicidad por plomo, cadmio, mercurio y aluminio.
  • Magnesio: bloquea el paso a la sangre del plomo, cadmio y mercurio. Reduce la penetración intracelular y el paso de la madre al niño a través de la placenta, del plomo, cadmio y de los excesos de hierro. Un déficit de Mg provoca mayor toxicidad de plomo, cadmio, mercurio y aluminio.
  • Selenio:
    • Bloquea el paso a la sangre del plomo, del cadmio y del mercurio.
    • Protege del mercurio, en las células: a través de las selenoproteínas P y a través de la glutatión peroxidasa (selenio dependiente).
    • En el cerebro, compleja el mercurio, el plomo, el cadmio y el vanadio que quedan neutralizados.
  • Silicio: bloquea el paso a la sangre del aluminio.
  • Wakame: 13 veces más rico en Ca que la leche, rico en Mg, Fe, Vit A, B1, B2, B12, y C, pero también rico en alginatos, porque permite drenar los metales pesados.
  • Zinc :
    • Bloquea el paso a la sangre del plomo, del cadmio y del mercurio.
    • Un déficit: incrementa la toxicidad del plomo y cadmio.
    • Zn alto reduce la toxicidad de los metales pesados.

Algas

A mayores existen algunas algas de acción depurativa como:

  • Clorella: rico en clorofila y en Vit C, pero también en Triptófano
  • Dulse: alga roja rica en Fe, Mg, Vit A, B6, B12, C y E
  • Espirulina: rica en proteínas, vitaminas, minerales, oligoelementos, en particular en Fe y Ca pero también en betacaroteno
  • Nori : rica en proteínas, omega 3 y 6, en Vit B12, en Fe y en Zn