10 marzo 2020

Cómo equilibrar las hormonas de forma natural

Nuestro bienestar depende de muchos factores, y un componente clave en todo esto es el tema hormonal. Cada vez hay más consciencia de la importancia que tiene la química en nuestro comportamiento, y por eso se suelen buscar formas de controlarla a través de las costumbres o de elementos naturales. Te lo explicamos.

Cómo regular tus hormonas de manera natural

Aquí algunos consejos:

Incluir grasas saludables en la dieta

Este no es exactamente el único nutriente que viene bien, pero sí que es uno de los más importantes. Frutos secos, aguacate, pescado… son solo algunos de los productos que puedes incluir en tu dieta. Las hormonas son sustancias que se segregan con funciones biológicas, y estas van a depender siempre del alimento que se vaya a ingerir. Por lo tanto, mejorar la dieta y darle a tu cuerpo otro tipo de alimentos va a ayudar a que este funcione mucho mejor. 

Hacer algo de ejercicio

El sudor y el deporte limpian el cuerpo, y también lo equilibran. Uno se libra de excesos, de tensiones y descansa con mayor tranquilidadAdemás, se regulan ciclos vitales del organismo y de su funcionamiento, desde el metabolismo hasta el ciclo hormonal.


Dormir más

El descanso es fundamental para el cuerpo. Es el único momento del día que tiene para reposar y volver a equilibrar sus niveles habituales. Tu cabeza va a desconectar y va a recuperar sus horarios hormonales. Lo contrario puede ser especialmente negativo.

Evitar los focos de estrés

El estrés también estimula la secreción de determinadas hormonas que descompensan el nivel general de tu organismo. Por lo tanto, hay que deshacerse de aquellas actividades que puedan causar este tipo de desequilibrios.

No utilizar productos de higiene artificiales

La piel es un coladero de sustancias, y del mismo modo que puede expulsar sudor y toxinas, también puede absorberlas. La química externa puede entrar fácilmente en conflicto con la interna, y si compras muchos productos de aseo industrial y los utilizas con regularidad es muy probable que te terminen por generar algún tipo de desequilibrio hormonal que pueda afectarte.

Evitar el consumo excesivo de café y de alcohol

Del mismo modo que hay que controlar la alimentación, también es recomendable vigilar los líquidos que se van a ingerir. A este respecto, el café o el alcohol tienen cada uno de ellos un efecto muy perjudicial en los cuerpos. Por eso se trata de dos desestabilizadores que tienes que mantener a raya en tu vida diaria.


Mejorar la salud intestinal

Comidas ligeras, que se puedan digerir rápidamente y que no supongan una carga extra para el intestino. Todo en el cuerpo está relacionado. Y un mayor trabajo para una zona en concretoimplica, al mismo tiempo, una descompensación hormonal.
En conclusión, el bienestar es un equilibrio muy difícil de lograr, y las funciones hormonales que puedas tener van a influir muy directamente en cómo te encuentres y en la forma en la que te vayas a sentir en tu día a día. Siguiendo estos consejos muy pronto notarás la diferencia.

¿Por qué debemos respetar los ciclos naturales de la luz?

Los seres humanos, de la misma manera que todos los seres vivos que habitan la tierra, estamos conectados al planeta en el que vivimos y a su ciclos. Aunque lo hayamos olvidado, nuestros cuerpos responden a los ritmos de los ciclos naturales. Las estaciones, el día y la noche, todo ello está relacionado con nosotros. Por este motivo, la mejor manera de mantener la salud física y psicológica es respetar, en la medida de lo posible, dichos ciclos.
Si nuestra vida fuera más tranquila, es posible fuéramos conscientes del paso de las estaciones en nuestro cuerpo. Según los días van siendo más cortos el cuerpo nos pide recogimiento. De la misma manera, cuando se acerca la primavera y los días son más largos, resulta mucho más fácil levantarse por la mañana. Sin embargo, el tipo de vida que llevamos no nos deja tiempo para poder darnos cuenta de cosas tan llamativas.
Como ya hemos dicho, los seres vivos estamos íntimamente relacionados con la naturaleza. Esta relación se lleva a cabo gracias a un reloj interno que regula nuestro estado fisiológico y nuestro comportamiento durante las 24 horas del día. Esta regulación se lleva a cabo, principalmente, por la secreción de hormonas.
Se ha comprobado que si a un cangrejo se le saca del mar y se le encierra en un sitio cerrado a kilómetros de distancia no olvidará que tiene que ir hacia un lado determinado, según su playa de origen, cuando sube la marea y hacia otro diferente cuando baja. Esto solo sucede al principio de manera correcta, con el tiempo el cangrejo irá perdiendo la sincronización poco a poco. El reloj interno de todos los seres vivos es sumamente preciso pero necesita recibir los estímulos necesarios para que funcione adecuadamente.
Con los seres humanos ocurre lo mismo, nuestro ritmo circadiano se ve afectado por diversos factores. Entre estos factores está nuestra alimentación, el horario de nuestras comidas, la temperatura del ambiente y nuestras relaciones con otras personas, entre otras. Sin embargo, el factor principal que regula ese reloj interno en relación al sueño es la luz.

Luz natural y luz artificial

De la misma manera que diferenciamos entre la comida procesada o industrial y la comida sana o natural, podemos hablar de la diferencia entre la calidad de la luz artificial en comparación con la luz natural. Además de la calidad también habría que observar la variabilidad de la misma.
La luz natural varía enormemente entre el día y la noche. Esta variación es la responsable de que nuestro reloj interno se sincronice. Sin embargo, la vida moderna no nos somete a estas variaciones tan necesarias.  Normalmente estamos sumidos en tipo de luz continuo de intensidad media. En nuestro lugar de trabajo solemos tener un poco más de luz que por la noche al llegar a casa, pero esta no es una diferencia importante que repercuta en nosotros. Nuestro cuerpo espera variación de luz más acusada para poder regularse.

Demasiada luz artificial

Según hemos visto la luz del sol es muchísimo más luminosa que la luz artificial. Esta luminosidad frente a la oscuridad es la que sincroniza nuestro ritmo circadiano.
La luz del sol regula la producción de la melatonina –hormona responsable de que durmamos bien-  y del cortisol por la mañana. De esta manera nuestro reloj interno se ajusta.
No obstante, con el paso del tiempo los ojos pierden la sensibilidad a la luz del sol. Por este motivo algunos ancianos sufren pérdidas de memoria o depresión al no poder registrar la luz de manera eficaz.


Como ya hemos dicho, la melatonina tiene que ver con un sueño de calidad. Así mismo, esta hormona también está relacionada con la presión arterial, el sistema inmunitario y, además, es considerada como un potente antioxidante. Esta hormona comienza a segregarse cuando oscurece. Sin embargo, la luz artificial y la luz reflectante de los aparatos electrónicos como el móvil o la televisión, emiten luz azul, que aunque es menos intensa que la del sol, inhibe en cierta medida la producción de melatonina.
La única luz que por la noche no interfiere en nuestro ritmo circadiano es la luz del fuego o la luz de las velas. Quizá por eso antiguamente, cuando no existía la luz artificial que ahora utilizamos, los casos de insomnio eran mucho más infrecuentes.

¿Cómo favorecer el sueño?

Dormir bien es primordial para gozar de buena salud. Si observamos una serie de reglas podemos favorecer la calidad de nuestro descanso.
  • Ejercicio físico al aire libre. Es muy importante practicar al menos tres veces por semana algún tipo de actividad al aire libre. Lo ideal, por supuesto, sería poderlo hacer a diario. Si pasamos, al menos una hora haciendo ejercicio al aire libre nuestro cuerpo regulará más eficazmente las horas de sueño.
  • Evitar luz para dormir y antes de dormir. Durante las horas anteriores a irnos a la cama es muy importante no abusar de aparatos electrónicos. El móvil, la televisión o el ordenador sería mejor dejar de utilizarlos al menos dos horas antes de ir a dormir. De la misma manera, nuestro sueño mejorará si no tenemos en la habitación ningún dispositivo electrónico encendido.
  • Respetar la hora de ir a dormir. Del mismo modo que ponemos el despertador para levantarnos siempre a la misma hora, sería muy importante ponerlo para acostarnos también siempre a la misma hora. El sueño será mejor si tenemos una regularidad en los horarios. Así mismo, si tenemos sueño debemos de ir a dormir aunque no sea la hora que teníamos planeada para acostarnos.


Conectar con la naturaleza

Como ya hemos visto, nuestro organismo está conectado con la naturaleza. Esa conexión solo es posible de lograr si exponemos nuestro cuerpo a los elementos naturales que lo regulan. Necesitamos el sol, el viento, la lluvia. Nuestros cuerpos se encuentran saturados de radiaciones electromagnéticas, de ventilaciones insuficientes y de exceso de calor o frío artificial.
Para poder recuperar nuestra conexión con la naturaleza necesitamos ponernos en contacto con ella. Por este motivo, sería muy aconsejable, incluir grandes paseos por el campo en los que podamos disfrutar del sonido del viento, del agua, y de la luz del sol en nuestra piel.
Crear Salud

Síntomas de falta de vitamina D y cómo aumentarla

Todos necesitamos vitaminas, ya que junto con los minerales son los nutrientes que regulan la correcta absorción del resto de elementos y el buen funcionamiento de nuestros órganos. Nunca deben faltar en nuestra alimentación, y la vitamina D no es una excepción. Con una dieta variada y equilibrada, es difícil presentar alguna carencia, pero, por circunstancias personales, es posible que, en algún momento, no la asimilemos adecuadamente.

Qué es la vitamina D y cuál es su tarea dentro del organismo

Hay dos tipos de vitaminas: hidrosolubles (se disuelven en agua, no se almacenan) y liposolubles (se disuelven y almacenan en el hígado y tejidos grasos). La vitamina D pertenece a este segundo tipo, aunque también puede obtenerse a través de los alimentos, sobre todo, de origen animal.
La vitamina D es la única que produce el cuerpo humano, con ayuda de los rayos solares. Si salimos a pasear todos los días, durante unos veinte minutos, no habrá ninguna carencia, ni tampoco exceso, ya que el organismo deja de fabricarla cuando tiene suficiente. Por eso, tampoco tiene sentido exponerse de más a los rayos solares, ya que no incrementa la cantidad de vitamina D, pero puede provocar problemas en la piel.

Su principal función es fijar el calcio en los huesos. Pero también es importante para mantener la fuerza muscular y el equilibrio. Por eso, estimula el crecimiento en los niños y previene la debilidad muscular. La vitamina D también participa en la absorción de fósforo y magnesio, así como mejora los estados de depresión, hipertensión, diabetes y obesidad.
Nos protege contra el cáncer de numerosas formas, pues consigue que este tipo de células se diferencien de las normales y fortalece nuestro sistema inmune, tanto para prevenir infecciones como para la destrucción de las células mutadas.
Sin embargo, no hay que ser imprudentes con su ingesta, ya que el exceso también puede traernos problemas. Desde niños, hasta adultos, necesitamos diariamente 15 microgramos de esta sustancia y, en personas de edad avanzada o con alguna circunstancia concreta, sus requerimientos pueden aumentar hasta los 20 microgramos por día. Si nos pasamos, el calcio se deposita en los tejidos blandos, como tendones, músculos, arterias o corazón, con el riesgo de sufrir arritmias, ataques cardíacos o cálculos renales. Además, puede conducir hasta la anorexia y las pérdidas de peso injustificadas.

Cómo sé que me faltan estas vitaminas

El entorno o de la situación en la que nos encontremos, son factores que pueden impedir la correcta asimilación de la vitamina D.
La carencia de esta vitamina puede estar motivada por la falta de horas de sol, sobre todo en personas que trabajan en las grandes ciudades y pasan poco tiempo al aire libre, sobre todo en invierno. Pero también aquellas personas que tienen la piel oscura o que siempre usan protectores solares con un elevado factor de protección, ya que la radiación solar penetra menos a través de su piel.
Asimismo, también pueden sufrir una carencia de vitamina D aquellos que sufren algún problema metabólico o enfermedad, que limite su producción de forma autónoma, o las personas de edad avanzada, ya que la piel pierde capacidad de sintetizar esta vitamina con el paso de los años.
Hay medicamentos que dificultan su absorción, como los antiinflamatorios, medicamentos para reducir el colesterol o los que aplacan los ataques epilépticos. Las personas que los tomen necesitarán mayor cantidad de vitamina D para que su salud no se descompense.
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Estos son algunos de los síntomas que pueden reflejar una falta de vitamina D:
  • Cansancio y un estado bajo de ánimos.
  • Cambios de humor.
  • Ansiedad e insomnio.
  • Deseo de dulces y golosinas, además de caries.
  • Músculos débiles.
  • Visión borrosa.
Si la falta de vitamina D no se soluciona, podemos desarrollar enfermedades, como por ejemplo raquitismo (niños), alergias, infecciones respiratorias, fracturas, reuma y enfermedades degenerativas o autoimnunes. Incluso cambios en la personalidad o fallos orgánicos generalizados.

Qué alimentos debo tomar si existe déficit vitamínico

Lo más recomendable es buscar una forma natural de completar nuestras carencias vitamínicas a través de hábitos saludables y una alimentación equilibrada. Sin embargo, en ocasiones podemos necesitar algún suplemento. En ese caso, consulta con un especialista antes de consumirlo, ya que tomar demasiada vitamina D también implica algunos riesgos. El aceite de hígado de bacalao es uno de los más conocidos.




Pescado azul
Sobre todo si son grasos, el aporte de la cantidad diaria de esta vitamina podría estar asegurado. Podemos comer salmón, trucha, caballa, sardinas, arenque, jurel, atún, bonito, boquerones y otros similares. Además, aportan ácidos grasos omega 3. Cocínalos con poca temperatura y poco aceite.
Huevo
Principalmente en la yema, ya que la clara está formada por proteínas de alto valor biológico. También aporta vitamina B12 y colesterol. Estudios recientes han comprobado que su consumo apenas influye en la cantidad de colesterol (malo) en sangre.
Vísceras
Especialmente el hígado, pero también los riñones y los sesos. Su alto contenido en vitaminas A, D, E y K supone un aporte nutritivo extra, pero también hay que contar con colesterol y grasas saturadas, por lo que es aconsejable un consumo moderado.
Lácteos y cereales enriquecidos
De forma natural, la leche contiene vitaminas del grupo A, B, C y calcio, pero los envasadores le añaden vitamina D para complementar el aporte nutritivo. A menos que tomemos leche descremada, podemos contar con una cantidad aceptable de esta sustancia. Lo mismo se puede decir de sus derivados.
Muchos cereales también se completan artificialmente con vitamina D, pero es recomendable mirar las etiquetas y elegir los que contengan menos azúcares refinados o grasas perjudiciales.
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Setas, algunas algas y bebidas vegetales enriquecidas
Aunque los vegetales son escasos en este componente, las setas y champiñones son los que más vitamina D aportan y algunas algas, como la espirulina, aunque en cantidad muy pequeña.
Las bebidas vegetales, como soja, avena o arroz, suelen ser altas en calcio, por lo que se les añade vitamina D para completar sus propiedades nutritivas.
Todas las vitaminas son esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Con una dieta variada y equilibrada, como la mediterránea, además de realizar algo de ejercicio físico al aire libre, será muy difícil que nos falten vitaminas y minerales.
RECUERDA: la base para disfrutar de una buena salud está muchas veces en cambiar nuestros hábitos, tal y como propone el método Crear Salud. Necesitamos nutrirnos adecuadamente y activarnos haciendo cosas que aporten a nuestro bienestar integral.