07 noviembre 2022

Plomo, mercurio, aluminio… ¿Cómo te contaminas con estos metales pesados



contaminación por metales pesados

Son pequeñas partículas que se acumulan en los alimentos, el agua y el aire, intoxicando nuestro organismo y enfermándolo de forma silenciosa.


Estamos en contacto continuo con una gran cantidad de toxinas que pueden resultar peligrosas para nuestra salud.

Por un lado, el cuerpo acumula desechos provenientes de una alimentación desequilibrada, las malas digestiones, la falta de ejercicio físico, el tabaco, el alcohol y el estrés. Además, las reacciones metabólicas que se producen de manera habitual en el organismo también generan sustancias –como la urea, la bilirrubina o la homocisteína– que alteran el equilibrio del medio interno.

Por otro lado, a estos procesos encógenos se les añaden una serie de tóxicos externos bien conocidos (gases de los coches, contaminación industrial, fármacos, disolventes, detergentes, cosméticos…) y los metales pesados, de efecto menos conocido.

MASIVAMENTE EXPUESTOS A LOS METALES PESADOS

Entre los metales pesados encontramos el plomo, el mercurio, el aluminio, el cadmio… pequeñas partículas que se hallan en los alimentos, en las amalgamas dentales, en el aire que respiramos y en el agua que ingerimos. Y que inciden en nuestra salud.

Estos metales tienen un efecto acumulativo en el organismo y son difíciles de eliminar. El sofisticado sistema de limpieza del cuerpo puede verse comprometido por estos metales que compiten con los oligoelementos encargados de múltiples reacciones enzimáticas.

El resultado es la alteración de la síntesis interna de moléculas indispensables para la salud, como hormonas, anticuerpos o neurotransmisores. Aparecen síntomas y alteraciones de las funciones orgánicas que, a la larga, acaban produciendo enfermedades irreversibles.

¡ESTÁN EN TODAS PARTES!

Hoy estamos entre 500 y 1.000 veces más expuestos a metales pesados que nuestros ancestros.

La minería, la fundición de metales, el uso industrial y energético del petróleo y sus derivados, los fertilizantes y pesticidas, entre otras fuentes, producen residuos que contienen metales pesados y que acaban transfiriéndose al ambiente.

Estas partículas se acumulan en la cadena trófica y son trasladadas a lugares alejados del punto de origen de la contaminación, generalmente a través del agua y el aire.

CÓMO AFECTAN A TU SALUD

Los metales pesados provocan en el organismo una intoxicación lenta y paulatina, y sus efectos dependen de la tolerancia de nuestro metabolismo, así como de nuestra capacidad de quelación (el proceso por el cual los metales pesados se unen a moléculas orgánicas que ayudan a su expulsión a través de la orina y las heces).

Desde antes de nacer, el bebé ya empieza a acumular metales pesados a través de la placenta de la madre. Y luego las fuentes se multiplican: leche materna, cremas hidratantes, toallitas higiénicas…

Entre sus principales efectos en el organismo destacan el bloqueo de la absorción de minerales esenciales para el metabolismo (zinc, magnesio o selenio); errores en la formación de proteínas; modificación de la capa lipídica de las membranas celulares, que incide en la adecuada entrada y salida de nutrientes; y aumento de la oxidación generada por los destructivos radicales libres.

Estas y otras acciones menos conocidas acaban mermando las funciones orgánicas y comprometen la salud.

Es difícil establecer un límite de tolerancia para estos tóxicos. Depende tanto de la exposición e ingesta como de la eliminación. También de la genética de cada persona.

¿QUÉ CANTIDAD DE METALES PESADOS TOLERA NUESTRO ORGANISMO?

La cantidad varía con cada metal en concreto. Mercurio, aluminio, arsénico, cadmio y plomo siempre son tóxicos y deben evitarse. En cambio otros son beneficiosos en pequeñas concentraciones, pero si se exceden pasan a ser perjudiciales. Este es el caso de níquel, cobalto, germanio y cobre.

MERCURIO

El mercurio, muy tóxico, se encuentra en amalgamas dentales, termómetros, barómetros o pilas.

La OMS considera como cantidad "tolerable" una ingesta semanal de mercurio 5 μg/kg (0,3 mg para una persona de 60 kg de peso). Pero aparte está el metilmercurio, un compuesto orgánico que se forma con el tiempo en el medio ambiente a partir de este. El metilmercurio es cincuenta veces más tóxico y se acumula en el organismo. Para este, la OMS sitúa el límite en una ingesta semanal de 3,3 μg/kg (0,19 mg/60 kg).

Precisamente es el metilmercurio el que pasa a la cadena alimentaria, especialmente a través del pescado de mayor tamaño (la Unión Europea considera aceptables hasta 0,5 mg de mercurio por kilo en el pescado fresco).

Por otra parte, la flora bucal e intestinal también transforma el mercurio en metilmercurio, lo que aumenta el riesgo tóxico si se tienen amalgamas dentales con mercurio.

ALUMINIO

Penetra en el cuerpo a través del agua y del aire, de harinas, colorantes, levaduras, antiácidos y de alimentos cocinados con utensilios de aluminio… Se estima que una dosis de 7 mg/kg/semana es tolerable y que la mayoría consume entre 1 y 10 mg al día provenientes de fuentes naturales.

Concentraciones superiores a 500 mg/kg de peso pueden provocar alteraciones en el sistema nervioso y se cree que son precursoras de Alzheimer.

ARSÉNICO

Es un veneno. La OMS estima que el consumo prolongado de agua potable con un contenido de arsénico mayor que 0,01 mg por litro podría provocar a la larga una afectación multisistémica y la aparición de diversos tipos de cáncer.

CADMIO

Sus efectos están infravalorados por falta de estudios y no se ha establecido un límite en los alimentos. Se sabe que una dieta escasa en minerales básicos aumenta la absorción de cadmio, concretamente dietas bajas en calcio, hierro, magnesio, zinc y cobre.

La media de consumo de cadmio por semana en una dieta normal es de 2,8 a 4,2 μg/kg de peso. Expertos de la FAO y la OMS han establecido el límite tolerable en 7 μg semanales por kilo de peso.

PLOMO

Es uno de los más estudiados por su alta concentración en el aire y acuíferos. En niños, causa alteraciones glandulares y retraso en el desarrollo mental.

El límite de tolerancia se ha establecido en 10 μg por dl en sangre (la mitad en niños).

ALGUNOS METALES SON BENEFICIOSOS... SEGÚN LA CANTIDAD

Hay una serie de metales que realizan una función específica en el cuerpo, pero a dosis mínimas. Son los oligoelementos metaloenzimas.

Entre ellos destacan el níquel y el cobalto, reguladores del sistema endocrino; el germanio, potenciador de la inmunidad; o el cobre, potente antibiótico natural. Son metales que actúan acelerando reacciones enzimáticas, pero en exceso generan problemas de salud.

Una dieta equilibrada y ecológica aporta esas cantidades óptimas, sin que pueda producirse una intoxicación.

NÍQUEL

Los alimentos aportan una media de 160 μg al día de níquel, que tiene un papel en la regulación endocrina. No entraña ningún riesgo si no se está sensibilizado a este metal.

Un exceso de níquel en la sangre provoca interacciones con otros oligoelementos como el manganeso, al inhibir su acción. Ello puede dar lugar a alteraciones dérmicas, caída de cabello y alergias diversas.

Los alimentos que aportan más níquel son avena, maíz, trigo sarraceno, perejil, brócoli y patata.

COBALTO

Es un regulador del sistema nervioso. Se considera adecuada una ingesta diaria de 10-20 mg, lo que evita espasmos y bloqueos musculares. Además participa en la formación de la vitamina B12.

Un exceso de cobalto puede producir ansiedad, asma, infertilidad y eccemas. Sin embargo, para tener un exceso de este metal deberían consumirse dosis mil veces mayores de las que aporta la dieta ordinaria.

Entre los alimentos ricos en cobalto encontramos algas, frutos secos, legumbres, trigo sarraceno y vegetales de hojas verdes.

GERMANIO

Es necesario en su forma orgánica, pero muy tóxico en su forma inorgánica (al igual que el cobre).

El germanio orgánico estimula eficazmente los impulsos eléctricos de las células y aumenta el flujo de oxígeno en el cuerpo. Ayuda a combatir los radicales libres, mejora la circulación, alivia los dolores crónicos, reduce la inflamación y protege la visión.

Vegetales con concentraciones altas de germanio son ajo, brócoli, apio, aloe vera, alga chlorella, berro y hongos shiitake. Se elimina a través de la orina y no produce toxicidad.

COBRE

Interviene en la síntesis de hemoglobina y el desarrollo de huesos tejido conjuntivo. Es también antiinflamatorio y ayuda a combatir infecciones.

Entre los alimentos y bebidas que contienen más cobre se encuentran las bebidas alcohólicas fermentadas (vino, cerveza…), el té negro, el café y el cacao.

La dosis diaria recomendada es de 700 a 1.000 μg en adultos, que se cubre sobradamente con un puñado de nueces, una cucharada de sésamo, una taza de lentejas o garbanzos o un aguacate.

Una sobredosis por intoxicación crónica (debido a un mal funcionamiento de ciertas enzimas del hígado) o por contaminación aguda puede provocar dolor abdominal, náuseas, calambres estomacales y alteraciones hepáticas.

Mentiras y verdades sobre la vitamina C



Vitamina C

La vitamina C es uno de los nutrientes más populares. Los meses más fríos está en boca de todos, por sus supuestos beneficios frente al resfriado.


Metidos de lleno en el invierno, los resfriados están a la orden del día y las naranjas de temporada, así que no hay mejor época para hablar de la vitamina C y de las numerosas creencias que rodean a este nutriente básico en muchas reacciones metabólicas.

Como siempre, algunas afirmaciones son verdad, otras completamente falsas y otras tienen una parte cierta que a menudo se amplia y exagera a conveniencia.

Vamos a repasar algunas de las dudas más frecuentes sobre esta vitamina:

¿QUÉ CANTIDAD NECESITAMOS AL DÍA?

Las necesidades diarias de vitamina C son de 95mg para mujeres y 110mg para hombres, según la EFSA , y un poco más altas para embarazadas y lactantes. También los fumadores deberían aumentar la ingesta de esta vitamina, o, mucho mejor, dejar de fumar.

Y aunque se trata de un nutriente esencial que debemos aportar con la dieta porque nuestro cuerpo no es capaz de producirlo ni de almacenarlo, según datos de la encuesta ENIDE (Encuesta Nacional de Ingesta Dietética) la población española no tiene el menor problema para cubrir requerimientos de vitamina C, es más, vamos muy holgados, superando en un 191% las necesidades diarias (con variaciones según el sexo y grupo de edad). Es decir, en el peor de los casos tomamos casi el doble de la necesaria.

Parece obvio que intentar vendérnosla en suplementos o hacernos creer que un producto enriquecido en vitamina C es necesario o aporta algún tipo de ventaja, es simplemente un timo. Además, aunque en general un exceso de vitamina C no causa ningún problema y se elimina con la orina, cuando las dosis son muy altas como las aportadas por suplementos pueden favorecer la aparición de cálculo renales.

ALIMENTOS RICOS EN VITAMINA C

No sólo el kiwi y las naranjas tienen una cantidad adecuada. Las fresas, el pimiento rojo, el perejil, la papaya, el brócoli o la acerola son también muy ricas en vitamina C.

Pero es que en general cualquier fruta o verdura cruda tiene una buena cantidad de esta vitamina, no es necesario en ningún caso consumir frutas concretas para cubrir requerimientos, que como hemos visto, no tenemos ningún problema para hacerlo e incluso superamos ampliamente el mínimo.

La recomendación general de consumir frutas y verduras a diario, es suficiente para garantizar el aporte de vitamina C necesario. De hecho, se necesitan condiciones muy adversas y condiciones dietéticas muy restringidas y sin alimentos frescos para que exista sintomatología de déficit de vitamina C, el escorbuto, que está prácticamente erradicado en nuestro entorno.

¿DESAPARECE ENSEGUIDA DEL ZUMO DE NARANJA?

¿Están justificadas las prisas por beberse rápido el zumo de naranja para que la vitamina C no se pierda? Lo cierto es que no, a temperatura ambiente la vitamina permanece hasta 12 horas. Tendríamos que hacer hervir el zumo para que ésta desapareciera antes.

Eso sí, el sabor cambia con el paso de las horas y el zumo se vuelve más amargo, pero de nuevo esto no es algo que suceda en pocos minutos.

No obstante, aunque esto es una buena noticia para los amantes del zumo que vivían agobiados por tomárselo rápido, vale la pena recordar que el zumo no debería ser una bebida habitual y nunca debería sustituir a la fruta entera.

EFECTOS TERAPÉUTICOS DE LA VITAMINA C

PARA EL RESFRIADO

Según una revisión Cochrane de 2013, no hay ninguna justificación para decir que la vitamina C tiene algún efecto sobre la frecuencia en la que sufre el resfriado común la población general. Es decir, no lo previene.

Sin embargo sí que puede tener un pequeño efecto en la duración del resfriado una vez ya se ha contraído, aunque los resultados no son muy concluyentes. No obstante, dada la inocuidad de esta vitamina, no pasa nada si aumentamos el consumo de frutas ricas en vitamina C durante el resfriado, ya que en ningún caso el efecto será negativo.

FRENTE AL ENVEJECIMIENTO

Es cierto que la vitamina C es un conocido antioxidante y que ayuda a contrarrestar los radicales libres. Además también tiene una importante función en la producción de colágeno, sustancia que aporta elasticidad a la piel y facilita la cicatrización, además de evitar el desgaste de las articulaciones, y en el mantenimiento de la densidad ósea.

Pero para que la vitamina C haga esas funciones no es necesario tomar grandes dosis ni recurrir a suplementos. En este sentido, una dieta saludable aporta la vitamina C necesaria. Si además no fumamos, no bebemos y hacemos ejercicio; o lo que es lo mismo, llevamos un buen estilo de vida, es mucho más probable que envejezcamos mejor que si solo nos preocupamos de tomar mucha vitamina C.

La vitamina C también tiene un uso tópico en productos cosméticos, pero eso se lo dejaremos a los dermatólogos, yo me limito a hablar de nutrición.

PARA LA ANEMIA

Es cierto: la vitamina C es buena para a la anemia. Cuando se consume junto a alimentos ricos en hierro no-hemo (que son en general los alimentos ricos en hierro de origen vegetal como las legumbres, las hojas verdes, o los frutos secos), hace que la absorción del mismo aumente en gran medida, entre dos y tres veces más.

Esto es debido a que la acción del ácido cítrico reduce el hierro de su forma férrica a su forma ferrosa que es mucho más fácil de absorber. Por tanto, al mejorar la absorción del hierro, podemos decir que la vitamina C si es útil para prevenir la anemia ferropénica.

Granada: beneficios para la piel y el cabello


granada-piel 

Actualmente la granada experimenta un renacimiento en manos de la cosmética natural, que la ha elegido como ingrediente estrella de cremas, aceites faciales y corporales, geles de ducha, champús y otros productos muy indicados para las pieles maduras.

La granada es una fruta extraordinaria. Parece estar coronada y al abrirse muestra una colección de rubíes. No resulta extraño que atrajera a sabios, poetas y terapeutas como símbolo de belleza, femineidad y longevidad. Desde tiempos antiguos, ha sido apreciada por su sabor, por ser saludable y por su utilidad en el cuidado de la piel y el cabello.

Su parte comestible o arilos, los vistosos granos carmesí, contienen polifenoles, entre ellos flavonoides como las antocianinas y la quercitina.

Estos compuestos, de elevado poder antioxidante, ofrecen al organismo protección frente a ciertos tipos de cáncer y enfermedades degenerativas y cardiovasculares, y pueden explicar también su efecto sobre la piel y el cabello.

GRANADA PARA TU PIEL Y CABELLO

De la granada se obtienen varios ingredientes cosméticos, como el aceite de semilla y los extractos del grano o arilo, de la piel blanca que los separa o de la corteza. Cada una de estas materias primas tiene propiedades peculiares.

La pielecilla blanca, por ejemplo, resulta astringente, lo que reduce el tamaño de los poros. Esto resulta ideal en pieles mixtas o grasas, pues evita la aparición de puntos negros, granos y acné.

La cáscara es revitalizante, ya que estimula el metabolismo de la piel, reafirmándola y fortaleciendo sus capilares sanguíneos. El extracto se indica para tratar el melasma o coloración oscura de la piel en zonas expuestas al sol, un trastorno cutáneo muy común asociado a los estrógenos y la progesterona, que afecta más a las mujeres embarazadas, a las que toman píldoras anticonceptivas y a las jóvenes con tonos de piel canela.

Por otra parte, el extracto de cáscara es rico en taninos, que mejoran la adhesión de los tintes a la queratina del cabello y potencian su tono y brillo. De ahí que se emplee en tintes naturales rojizos.

UN ACEITE MUY REGENERADOR

El aceite que se extrae de los arilos desecados, con las semillas en su interior, es muy apreciado. Se precisa una media tonelada de granadas para obtener un litro de aceite por presión en frío, lo que justifica su precio.

Está compuesto por ácidos grasos esenciales como el ácido gamma linolénico de la familia omega-6 y el ácido púnico. Esta sustancia, exclusiva de la granada eidónea para la piel madura, es un gran antiinflamatorio, regenera la piel, calma la irritación y alivia el eccema.

MASCARILLA REJUVENECEDORA A BASE DE GRANADA

  • Para cuatro usos se preparan 100 g de arcilla blanca3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y el zumo de una granada.
  • Se mezclan los tres ingredientes hasta conseguir una textura cremosa.
  • Se aplica la mascarilla sobre el rostro limpio y seco, evitando el contorno de los ojos.
  • Se deja actuar entre 15 y 20 minutos y se retira con abundante agua tibia.
  • Se aplica un tónico sobre el rostro a continuación, y finalmente una crema hidratante de día. Si el tónico y la crema también contienen granada se potenciará el efecto.

Lo que sobre se puede conservar en un tarro de cristal opaco, guardado en la nevera unas semanas. Tras la aplicación de la mascarilla es mejor no entrar en contacto directo con la luz solar.

EFECTO ANTIARRUGAS

Los antioxidantes de la granada combaten los radicales libres, principales causantes del envejecimiento cutáneo, y estimulan los fibroblastos, las células que producen colágeno y elastina, esenciales para mantener la piel tersa y flexible.

El aceite de granada, por su parte, revierte y previene el envejecimiento prematuro causado por agentes ambientales. Según un estudio de la Universidad de Michigan, estimula la proliferación de queratocitos, las células que predominan en la piel.

Así la fortalece y favorece su curación en caso de lesión. Además, como todo aceite, ayuda a mantener la piel hidratada. Es útil también como escudo protector cuando comienza el frío, ya que ayuda a la piel a adaptarse a los cambios de temperatura entre el frío exterior y el aire caldeado interior.

Los masajes con aceite de granada son un lujo y reducen el cansancio muscular. Además sirven para tratar molestias de la menopausia.

Para ello también se recomienda consumir la granada como alimento. Es rica en vitaminas A y B6, además de calcio, fósforo y manganeso.