02 febrero 2026

Telomerasa: Todo lo que Debes Conocer

 Telomerasa: Todo lo que Debes Conocer

Telomerasa: Todo lo que Debes Conocer

En este artículo veremos qué es la Telomerasa, por qué es importante, y su relación con los Telómeros.

Cada vez estamos más cerca de plantearnos cuestiones que hace poco tiempo parecían ciencia ficción:

  • ¿Llegaremos alguna vez a ser inmortales?
  • ¿Tendremos la capacidad de regenerar células enfermas o senescentes?
  • ¿Hay alguna forma de hacer desaparecer al cáncer?
 Si te resulta interesante lo que acabas de leer, ¡no te pierdas el resto del artículo!

¿Qué es Telomerasa?



La telomerasa es una enzima presente en algunas células que tiene la importante función de evitar un acortamiento excesivo de los telómeros añadiendo secuencias de material genético en los extremos de los cromosomas.

Nuestro material genético (el ADN) está dentro del núcleo celular, formando junto con otras proteínas, unas estructuras llamadas cromosomas que se replican cada vez que una célula lo hace.

En el extremo final de los cromosomas existen segmentos de nucleótidos que se llaman telómeros y que han ganado muchísimo protagonismo en la última década.

 Para que lo entendamos rápidamente, son como el capuchón de un bolígrafo o el plástico duro situado al final de tus cordones y que permiten que no se deshilachen a la primera de cambio.

Son importantes porque protegen a los cromosomas del daño por el estrés oxidativo y de su fusión con otros cromosomas, lo cual acarrearía alteraciones genéticas graves y potencialmente transmisibles.

Cada vez que una célula se divide, tenemos que replicar el material genético.

Envejecimiento

En este proceso, los telómeros evitan que se pierda información genética, pero por cada división, se acortan un poco.

Digamos que el precio a pagar por la replicación celular es el acortamiento de los telómeros.

 Cuando el telómero no se puede acortar más, la célula ya no puede dividirse y se queda en un estado de “senescencia” celular. Cuando existen demasiadas células “senescentes” en nuestro organismo, el resultado es que morimos.

Esto, al menos parcialmente, minimizaría el problema anteriormente comentado del acortamiento telomérico. Células con mayor actividad de la telomerasa, pueden replicarse un mayor número de veces y son por lo tanto más resilientes.

Cómo funciona la enzima telomerasa

La telomerasa es una polimerasa de ADN dependiente de ARN.

Esto significa que, utilizando un molde de ARN, puede construir ADN, que es su misión principal (puesto que los telómeros son ADN).

 De esta forma, la telomerasa añade ladrillos (nucleótidos) basándose en un molde de ARN para que los telómeros reconstituyan su longitud.

Los telomeros y la telomerasa

La relación entre los telómeros y la telomerasa tiene serias implicaciones en nuestra salud:

  • Unos telómeros más cortos se relacionan con mayor enfermedad cardíaca y mortalidad por causas infecciosas.
  • Estudios más recientes concluyen lo mismo: unos telómeros acortados indican peor salud y mayor riesgo de enfermedad en general.
  • Por supuesto, como es de esperar, telómeros más cortos también se asocian con ciertos tipos de cáncer: pulmón, gastrointestinal, cabeza y cuello, vejiga y riñón.

De hecho, las células cancerosas son tan resistentes porque muchas de ellas tienen «barra libre de telomerasa».

Los telomeros y la telomerasa

Son capaces de usar la telomerasa para proteger los telómeros de las células cancerosas, razón por la que se dividen tan rápido y son tan resistentes.

 Una línea de investigación muy potente en oncología es precisamente atacar a la telomerasa de las células cancerosas para que estas no puedan replicarse al ritmo al que lo hacen, disminuyendo la viabilidad del tumor o en todo caso, reduciendo su agresividad.

¿Podemos aumentar la actividad de la telomerasa?

Más que formas para alargar los telómeros, la ciencia está descubriendo formas para evitar su acortamiento.

De los pocos estudios que tenemos, uno comparó el efecto a 5 años vista de cambiar de hábitos (dieta, ejercicio y manejo de estrés) en la longitud de los telómeros de un grupo de varones con cáncer de próstata de bajo riesgo confirmado por biopsia prostática.

Por supuesto, aquellos que mejoraron sus hábitos tenían telómeros más largos respecto a los varones que no los modificaron.

Poco podemos decir respecto a la dieta y el alargamiento de los telómeros. Los pocos estudios que tenemos disponible nos hablan de patrones dietéticos, más que alimentos concretos.

Dieta mediterránea es buena para los telómeros

Por ejemplo, un patrón dietético mediterráneo y rico en polifenoles se asocia a mayor longitud telomérica.

Lo esperable es que cualquier patrón alimentario rico en alimentos nutricionalmente densos y que se aleje de la dieta occidental, se relacionara con mayor longitud telomérica, independientemente de que hablemos de dieta mediterránea o de otro tipo.

 En cuanto a nutrientes concretos, tenemos un estudio de 2018 en el que se relaciona el contenido de fibra de la dieta con mayor longitud telomérica, aunque son estudios observacionales de los que pocas conclusiones sólidas pueden extraerse.

Cómo activar la telomerasa

Más allá de los factores dietéticos, existen formas de activar la telomerasa o más bien, no disminuir su actividad, que se relacionan con el tipo de vida que llevamos.

El estrés psicológico también es un factor que, previsiblemente, acorta los telómeros.

En este estudio se evaluaron la respuesta a estresores vitales en un grupo de mujeres.

Telomerasa y juventud

Aquellas que respondieron a dichos estresores con mayor incremento de cortisol plasmático tenían menor longitud de los telómeros en los años subsiguientes al evento estresor en cuestión.

Y por supuesto, como es de esperar, aquellos individuos con mayor fitness cardiorespiratorio y horas de entrenamiento a sus espaldas, tienen telómeros más largos que aquellos más sedentarios, o con menor nivel de actividad física.

De entre las actividades que está en nuestra mano hacer para activar la telomerasa o al menos, no disminuir su actividad natural, probablemente la más potente sea:

  • el entrenamiento físico dirigido y regular; junto a
  • la evitación activa de tóxicos muy presentes en nuestra sociedad (alcohol, tabaco, estrés crónico).

¿Por qué comes dulce cuando estás triste o estresado?



una chica está triste

En la vida cotidiana también es habitual recurrir al dulce, no necesariamente cuando nos rompen el corazón, pero sí ante cualquier situación de estrés o bajón. 

Pero, ¿qué tiene el azúcar para que sirva de pañuelo de lágrimas? “Una de las formas más habituales de regular emociones negativas, por ejemplo, la tristeza, es comiendo lo que sea”, indica Javier García Campayo, psiquiatra en el Hospital Miguel Servet. Según el experto, el origen de esta conducta es atávico: “Cuando los seres humanos éramos cazadores y recolectores, no comíamos todos los días, sólo cuando cazábamos grandes animales y, además, como la carne se echaba a perder pronto, había que comérselo todo enseguida”.

Por ello, continúa el experto, “incluso ahora identificamos las fiestas (bodas, bautizos, cumpleaños) con comilonas y es la forma habitual que tenemos de ‘alegrarnos’ y animarnos”.   

Sobre la elección de alimentos dulces, García Campayo aclara que tiene que ver con el efecto euforizante y energizante que produce el azúcar, especialmente cuando la persona se encuentra triste, baja de ánimos o cansada. “Realmente es un espejismo porque esa subida de energía por la glucosa que se libera al torrente sanguíneo es rápidamente regulada por el páncreas y nos provoca un ‘bajón’ por el que solemos tomar más dulce, generando un círculo vicioso”, resalta el especialista. 

Utilizar la comida para regular las emociones no es otra cosa que hambre emocional. Según el experto consultado, “no comemos por hambre ni necesidad energética, sino para sentirnos mejor”. En estos casos, interviene la dopamina, la hormona de la recompensa. El problema está cuando este comportamiento se realiza de forma recurrente. Hay estudios que estiman que hasta el 50% de las personas con obesidad tiene una relación emocional con la comida, lo que desmiente el mito de que esta enfermedad es sólo cuestión de fuerza de voluntad. 

Cómo puede ayudar el ‘mindful eating’

una mujer triste come dulces

El 'mindful eating' ayuda a tener una mejor relación con la comida. (Foto: Shutterstock)

Por meterse una tarrina de chocolate entre pecho y espalda de vez en cuando no pasa nada. La cosa está, como se ha mencionado, en que esto se convierta en un patrón de conducta habitual. Para mejorar la relación con la comida, García Campayo propone poner en práctica el mindful eating, que consiste básicamente en ser consciente de las sensaciones corporales al comer y de los hábitos automáticos en el proceso de la ingesta.

“Sólo hay que estar sentados observando el proceso de comer”, afirma el experto, quien alude a la necesidad de ser conscientes del hambre real que se tiene antes de empezar con el plato. “Si estamos ansiosos, enfadados o tristes, es fácil que comer sea una maniobra para disminuir el malestar, eso es lo que llamamos ‘hambre emocional’. Intentamos observar si realmente tenemos hambre y si la comida que hay en el plato es excesiva o no”, detalla.

Una vez iniciado el proceso, García Campayo insiste en la atención que hay que poner durante el mismo: fijarse en los olores, los sabores, el aspecto de la comida… todo cuenta. El mindful eating implica percibir la masticación y comprobar cómo van surgiendo los sabores en la boca. “No hace falta que contemos el número de masticaciones, pero sí que percibamos que la comida está suficientemente triturada y, solo entonces, tragar, notando cómo se desplaza el alimento por el tubo digestivo”, añade.

Estudios recientes muestran que quienes practican mindful eating tienden a mejorar su digestión y bienestar emocional y desarrollan una relación más sana y equilibrada con la comida. “El incremento de la atención, en cualquiera de sus formas, va a proteger a la persona de desarrollar estrés, ansiedad y depresión, conjunto de trastornos que tienden a ir asociados. Asimismo, va producir mayor sensación de bienestar y felicidad, potenciando fortalezas como curiosidad, aceptación y conductas prosociales”, concluye el psiquiatra. 

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