04 febrero 2020

Atraemos a las personas correctas de acuerdo a nuestro estado de amor o de carencia

Atraemos a las personas correctas de acuerdo a nuestro estado de amor o de carencia


Si queremos relaciones sanas, que nos nutran de afecto y que podamos mantener en el tiempo para nuestro mayor bien, será necesario hacernos conscientes de que atraemos a nuestras vidas lo que se encuentra en sintonía con nuestra vibración.
A veces nos preguntamos por qué se acercan a nosotros personas con determinadas características, como si de un patrón se tratase, sin llegar a profundizar en la respuesta a esa interrogante. Justo allí estarían las claves para iniciar un trabajo de revalorización interno que nos coloque de frente con lo que llevamos dentro y nos permita ver si estamos atrayendo desde nuestro estado de amor o desde nuestro estado de carencia.
Desde el amor
Cuando atraemos desde el amor, recibimos justo eso. Incluso cuando las relaciones no se convierten en lo que nos gustaría, nos dejan el buen sabor en la boca de que estuvimos con una persona que llenó nuestra vida de amor, de color, de atención y de momentos y detalles especiales.
Desde la carencia
Mientras que cuando atraemos desde la carencia, sentimos que son los demás los que deben llenar nuestros vacíos emocionales. Quedándonos con la sensación de que las personas que se acercan a nuestras vidas nunca nos dan lo suficiente. Que somos nosotros lo que aportamos más, que el resultado son relaciones que nos restan, que nos llevan a menos.
Y es que desde la carencia, pretendemos que alguien venga a llenar lo que solo nos corresponde a nosotros darnos. Somos seres completos. No necesitamos complementarnos, ni unirnos a alguien para realmente ser en nuestra máxima expresión.
Así que cuando buscamos relacionarnos con alguien para satisfacer nuestras necesidades y llenar los vacíos que sentimos, estamos arrancando con mal pie. Porque quien se sienta pleno, capaz de compartir su propia felicidad con otro, no se va a sentir atraído por esa persona que busca a alguien para rellenar lo que siente en blanco.
La felicidad se comparte
Normalmente las parejas felices, las conforman dos personas que pueden y saben ser felices de manera individual. De lo contrario, la felicidad dependería del otro y cualquier foco de felicidad externo, es simplemente un disfrute momentáneo, una felicidad disfrazada, que cuando se quita la capa está llena de dudas, de dependencias, de necesidades y de apegos, por lo tanto no es real, no es genuina y no es sostenible en el tiempo.
Ninguna persona que se acerca a nosotros es por error. Cada una nos habla de lo que estamos ofreciendo al universo a nivel vibracional y este universo con capacidad de dar y responder generosa y obedientemente, nos está enviando a personas que estén en la misma sintonía.
No nos disgustemos por tener relaciones complicadas, vacías, que no nos ofrecen lo que conscientemente queremos. Agradezcamos por cada oportunidad que se nos presenta de evaluar lo que atraemos y miremos nuestros cambios a través de esos espejos maravillosos que se nos presentan por petición energética en nuestras vidas.
Si queremos cambiar lo que se nos acerca, debemos cambiar nuestra vibración. Para ello será necesario amarnos más, respetarnos, cuidarnos, creer en nosotros mismos y anular toda creencia que nos esté saboteando la posibilidad de que el universo nos sorprenda con alguien con quien podamos entretejer caminos y sentirnos satisfechos con lo que construimos.
Muchas veces una misma relación se presta para cambios de ambas partes, llegando en conjunto a convertirse en una relación que se da desde el estado del amor, en lugar del de la carencia. Pero esto requiere un trabajo individual, que puede verse favorecido por la colaboración y el aporte de cada uno en la vida del otro.
Los miedos más comunes cuando establecemos una relación con alguien son los siguientes:
  • Miedo a que no nos amen.
  • Tememos perder a quien nos interesa.
  • Miedo a mostrarnos como somos.
  • Miedo a fracasar.
  • Tememos que jueguen con nuestros sentimientos.
  • Miedo a que nos engañen.
  • Miedo a no ser suficientes.
  • Tememos que haya otra persona con mejores cualidades que nosotros.
  • Miedo a no poder corresponder a lo que nos ofrecen.
La mente es la fuente de todos nuestros miedos, en especial nuestro ego, que se siente en la necesidad constante de protegernos, pero en medio de ese intento de cuidarnos, nos aleja del amor verdadero. Saber identificar cuando es la mente la que habla y no nuestro corazón, nos coloca en una posición de gran ventaja al momento de decidir a qué debemos darle fuerza y en qué dirección deben ir nuestras apuestas.
Cuando dejamos de sentir esos miedos y damos paso a la confianza, nos podemos dar el lujo de ser quienes somos en realidad y esperar que solo por eso ya nos ofrezcan el amor del que nos gustaría disfrutar. Por ello debemos sentirnos merecedores de amor y con capacidad de ofrecer justo eso a quien nos interese para compartir al menos un trayecto de nuestras vidas.
Más corazón, menos mente… Más amor, menos carencia…
Por: Sara Espejo 

31 enero 2020

Lo que nos dice el color de los alimentos

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Aunque nadie elige lo que quiere comer basándose en su color. Detrás de los alimentos rojos, verdes o amarillos se esconden propiedades con interesantes beneficios para nuestra salud.
“Consuma diariamente al menos una verdura de color verde oscuro y otra de color naranja”…  Así de específicas son las recomendaciones del Ministerio de Sanidad de Canadá. Pero, ¿por qué es tan concreta esta afirmación?¿Acaso el color de los alimentos tiene algo qué ver con su calidad o con sus propiedades nutricionales?
A grandes rasgos podemos decir que no todos los alimentos del mismo color tienen las mismas propiedades. Nutricionalmente hablando, es difícil equiparar la leche de vaca con las cebollas, el atún con los tomates o las nueces con la pasta integral. 
Sin embargo, algo cambia en el caso de los vegetales. Cuando hablamos de frutas, verduras y hortalizas, el color de los alimentos sí que nos da información de algunas de sus propiedades.

Fitoquímicos: los pigmentos de los vegetales 

Todos los alimentos contienen unos macronutrientes (carbohidratos, lípidos y proteínas) y unos micronutrientes. Estos son las vitaminas y los minerales. Pero además,los alimentos vegetales también contienen otros componentes no nutritivos que son los fitoquímicos. 
Los fitoquímicos están presentes en las plantas para su propio beneficio. Pero, finalmente, también tienen un efecto en nuestra salud. La mayoría de ellos desempeñan una potente acción antioxidante y protegen de enfermedades como algunos tipos de cáncer, enfermedades degenerativas o cardiovasculares. 
Existe una exhaustiva investigación en este campo que nos tiene que permitir, en el futuro, ahondar en lo que nos dice el color de los alimentos para nuestra salud. 

Lo que nos dice el color de los alimentos

De manera general, podemos agrupar los fitoquímicos que dan color a los alimentos en 3 grandes grupos: los carotenoides, la clorofila y las antocianinas. 

Carotenos: más allá de la piel



Zanahorias
Las zanahorias son una de las fuentes de carotenos. Sin embargo, también están presentes en otros alimentos de color amarillo, naranja o rojo.

Los carotenoides son unos pigmentos importantes para nuestra salud, pero no podemos sintetizarlos nosotros mismos. Por eso, necesitamos ingerirlos con los alimentos. Los encontramos en vegetales de color naranja, amarillo y rojo.
La evidencia científica nos indica que el consumo de carotenoides está asociado a un menor riesgo de padecer problemas cardiovasculares. Además son unos potentes antioxidantes, protegen la piel y contribuyen a una buena salud ocular. 
Ahora bien, en este caso es importante saber que los beneficios de los carotenoides en la salud provienen de los alimentos enteros. De momento no se ha observado el mismo efecto a partir de los suplementos nutricionales.
Los alimentos más ricos en estos pigmentos son:  
  • Rojos: tomate, cerezas, frambuesas, sandía, pimiento rojo. 
  • Naranjas: zanahoria, papaia, albaricoques, melocotones, nectarinas, calabaza, boniatos.
  • Amarillos: melón cantalupo, mango, maíz.
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Clorofila

Los alimentos ricos en clorofila son fáciles de reconocer por su color verde. Nos ayudan, básicamente, a oxigenar el organismo, favorecer la eliminación de metales pesados y contribuir al buen estado de la flora intestinal. 
Además algunos estudios sugieren que:
“La clorofilina puede tener propiedades antioxidantes, ayudando a prevenir el daño celular causado por los radicales libres”. 
Encontramos clorofila en gran parte de los vegetales de hoja verde como acelgas, espinacas , brócoli, espárragos, coles o alcachofas. También en el kiwi. Estos vegetales suelen ser también ricos en vitamina K, ácido fólico y magnesio. 
Además, la mayoría de ellos tiene un secreto escondido: son muy ricos en carotenos, pero el pigmento amarillo queda escondido tras el potente verde de la clorofila. 
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Antocianinas moradas

Finalmente, las antocianinas se pueden reconocer fácilmente por el color morado y azul que dan a las frutas y las verduras. Por ello, las mejores fuentes son los arándanos, las moras, las uvas o la col lombarda. Aunque podemos decir que algunas frutas rojas, como las fresas, son también ricas en este componente. 
Los efectos antioxidantes de las antocianinas se han relacionado con un menor riesgo de infarto de miocardio en mujeres jóvenes y de mediana edad. Los estudios epidemiológicos también relacionan un consumo regular de alguna fuente de antocianinas con:
  • Menor riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Menor incidencia de diabetes tipo 2. 
  • Efecto neuroprotector. 
  • Mejor mantenimiento del peso corporal.
  • Menor mortalidad. 

¿Qué pasa con los vegetales blancos?



Cebolla y ajo
Los vegetales blancos contienen sustancias como la quercetina y alicina que se asocian a una mejor salud cardiovascular.

No podríamos cerrar la escala de colores sin conocer lo que nos dice el color blanco de los alimentos. Aunque podrían pasar desapercibidos por ser menos vistosos, también aportan nutrientes específicos que conviene resaltar. 
Los puerros, los rábanos, las cebollas o los ajos, son alimentos ricos en indoles. Los dos últimos, además, son fuente de quercetina y alicina, sustancias que pueden mejorar la salud cardiovascular. 
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El color de los alimentos y la dieta

A la hora de alimentarnos de forma correcta no debemos basarnos solamente en lo que nos dice el color de los alimentos. El valor nutricional de cada fruta, verdura, cereal, etcétera, viene determinado también por otros componentes. Y existen muchísimos más fitonutrientes en los vegetales que no son reconocibles por su color. 
Tampoco podemos decir que sean mejores las frutas naranjas que las moradas. Ni que para prevenir las enfermedades cardiovasculares tendríamos que comer solo alimentos de color rojo.
Lo que es interesante, desde el punto de vista cromático, es que exista en nuestro día a día la máxima variedad de colores posible en nuestros platos.Porque cuánta más variedad de alimentos, menor probabilidad de tener carencias de algún nutriente específico. 
Así, nos aseguramos un buen aporte equilibrado de todos los fitonutrientes, y podemos aprovechar las bondades de todos ellos. Por supuesto, sin olvidarnos que existen muchísimos más de los que hemos visto hoy. 
Además, como sabemos, la comida entra por los ojos… Y ¿ a quién no le apetece un plato lleno de colores intensos y variados?