08 diciembre 2025

Los obesógenos



Quienes intentan perder peso deben saber que la combinación de ejercicio físico y déficit calórico es fundamental para conseguir resultados. Sin embargo, a veces, a pesar de estos esfuerzos, no se logra ver los resultados esperados. Los kilos parecen resistirse y la frustración va a aumento. En estos casos, en los que el cuerpo no parece responder a los métodos convencionales, la doctora en Biología y experta en biohabitabilidad Elisabet Silvestre señala la importancia de tener en cuenta los obesógenos.

"Los obesógenos son sustancias químicas que tienen la capacidad de modificar la forma cómo el metabolismo regula y almacena la grasa", explica la experta. Señala que son sustancias químicas que nos exponen a acumular grasa sin que seamos conscientes de ello. Hablamos con Elisabet Silvestre, autora de los libros de estilo de vida saludable “Tu casa sana” y “Vivir sin Tóxicos” (Ed.Integral), sobre dónde se encuentran estas sustancias y cómo podemos evitarlas.

Cocina
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Seguramente tengas en la cocina menaje y utensilios con obesógenos.

Qué son los obesógenos

"Estas sustancias llamadas obesógenos mandan señales que engañan a las células, estimulando el consumo de alimentos, la liberación de insulina y el almacenamiento de grasa, incluso cuando no estamos gastando ni necesitamos mucha energía", asegura la experta. En realidad, según señala la doctora en biología, los obesógenos forman parte de un grupo más amplio de compuestos llamados disruptores endocrinos, que son sustancias que alteran el delicado equilibrio hormonal de nuestro organismo.

Estos disruptores puede tener un impacto destacado en nuestro cuerpo: desde la regulación del apetito y la saciedad y la resistencia a la insulina y la leptina o la función tiroidea, hasta el aumento de peso y la inflamación, pasando por desequilibrios en el metabolismo, la microbiota e incluso la fertilidad. Todo ello hace que estas sustancias favorezcan un incremento de la masa del tejido adiposo de nuestro cuerpo.

Con cuidado desde la gestación

Según Elisabet Silvestre, las últimas investigaciones en torno al sobrepeso y la obesidad se centran en estos disruptores endocrinos que actúan como obesógenos y que muchos científicos consideran que pueden ser factores causales importantes, principalmente cuando la exposición ocurre durante las primeras etapas del desarrollo. "Si vas a embarazarte, evita plásticos", recalca la doctora, que trata el tema en su libro Los mil primeros días junto a la pediatra Elena Codina (Ed.Integral).

Dónde se encuentran

Según explica la bióloga, estas sustancias están presentes en una gran variedad de productos de uso cotidiano que nos parecen imprescindibles: botellas de plástico, envases alimentarios listos para calentar, las bolsas de las palomitas para ir al microondas, los vasos para llevar el café o la infusión, las sartenes antiadherentes, perfumes, cosméticos, etc. "Se consumen y se produce la exposición de manera no intencionada, sin saber que están allí", señala. 

Tuppers de cocina
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Evita los tuppers de plástico. Opta por recipientes de cristal.

Esta doctora en biología nos pone algunos ejemplos de obesógenos bien conocidos: el bisfenol A, que se encuentra en botellas en bases de plástico; los ftalatos de perfumes y detergentes; los parabenos de los cosméticos; los PFAS en utensilios antiadherentes y telas antimanchas y repelentes al agua, así como el clorpirifos y otros insecticidas y pesticidas que encontramos en frutas y verduras.

Evita los obesógenos en la cocina

Sin embargo, para que no nos resulte tan complicado en el día a día, nos anima a centrarnos en los plásticos y evitarlos en todo tipo de envases y recipientes en la cocina. "Evitarás la exposición a una larga lista de sustancias, entre ellas, los obesógenos", asegura la doctora. ¿Cómo? Para conseguirlo, Silvestre nos da algunos consejos útiles:

  • Evita tanto envases como recipientes y utensilios de plástico en la cocina.
  • No calientes alimentos en el táper de plástico.
  • Usa recipientes de vidrio y acero inoxidable para cocinar, alimentos, prepararlos y conservarlos.
  • Deshazte de todas las sartenes antiadherentes.
  • Da prioridad a los alimentos frescos, a ser posible, de cultivo ecológico, para evitar los pesticidas.
  • Evita los envases para llevar y los vasos de cartón.
  • Nada de palomitas de bolsa, si eres fan de este snack, es mejor que lo prepares en la sartén o en la olla.
  • Evita las infusiones que llevan bolsitas de nylon y de celulosa y elige en su lugar preparaciones con filtros de acero inoxidable.
  • Prioriza las conservas que vienen en bote de vidrio.
  • Elige cosméticos que no tengan parabenos, BPA ni perfumes.

Según la experta, estas claves nos ayudarán a minimizar la exposición a estas sustancias, además de a equilibrar el peso y a cuidar nuestras hormonas.

Qué es el almidón resistente y cómo conseguirlo según la experta en metabolismo Isabel Viña

 
















Seguro que si eres de lo que te cuidas y te preocupas por seguir una vida saludable, ya sabrás que la fibra es uno de los pilares fundamentales de una alimentación sana. Esta fibra la obtenemos de frutas, verduras y hortalizas, además de legumbres, frutos secos y semillas, tubérculos y cereales o sus derivados, especialmente, en sus versiones integrales. Por eso mucha gente prioriza en su menú diario las pastas, panes y arroces integrales, así como derivados con harinas no refinadas.

Lo que quizá no sabrán muchos es que hay un sencillo truco para aumentar la fibra de algunos de estos alimentos, para hacerlos así aún más sanos. Y es Isabel Viña, médica experta en metabolismo y divulgadora, la que nos desvela cómo podemos hacer más sanos alimentos como el arroz, la pasta, patata y el pan, tanto blancos como integrales, al aumentar la cantidad de almidón resistente.

Forma más sana de comer arroz
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¿Qué es el almidón resistente?

Según la experta en metabolismo, "el almidón resistente es un tipo de hidrato de carbono que no se digiere en el intestino delgado, sino que pasa intacto al intestino grueso, donde se convierte en una fuente de alimento para nuestra microbiota intestinal". Así, según la médica, una microbiota bien alimentada es una microbiota feliz, "lo que significa una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta como acetato, butirato y propionato claves para:

  • Mejorar el metabolismo de la glucosa.
  • Reducir el colesterol y los triglicéridos.
  • Mejorar la sensibilidad a la insulina".

Aumentar la fibra soluble

"Cuanta más fibra soluble tenga un alimento, mejor salud metabólica e intestinal vamos a tener", nos explica la experta. Que, partiendo de esa base, nos anima a hacer lo siguiente: "Cuando cocines el arroz blanco, el arroz integral o la patata, una vez cocinados, mételos en la nevera, deja que se enfríen 10-12 horas y, una vez que se enfríen, puedes tomarlon fríos o volver a calentarlos".

"Este proceso de caliente y luego frío cambia la estructura que compone los carbohidratos y aumenta la cantidad de almidón resistente, que es un tipo de fibra soluble", señala Viña, que recalca que con este truco estamos mejorando, "sin mucho esfuerzo", la calidad del alimento al aumentar la fibra.

Con respecto al pan, la médico experta en metabolismo nos recomienda congelarlo directamente y luego descongelarlo para consumirlo tostado o a temperatura ambiente. "Ese proceso también aumenta la cantidad de fibra", afirma Viña.

Por tanto, la médico nos recuerda que, para incluir más fibra en nuestra alimentación, "además de cosas integrales, también podéis aplicar este consejo".

¿Cómo hacer más sanos el pan, pasta, patata y arroz?

El truco de esta médica para elevar el almidón resistente y, por tanto, la fibra soluble de estos hidratos de carbono es bien sencillo:

  1. Cocina y enfría el arroz, la pasta o la patata –pueden ser tanto blancos como integrales–y luego enfríalos en la nevera unas 12-24h. "Esto permitirá que se dé el proceso de retrogradación del almidón, que es lo que permite aumentar el contenido de almidón resistente", explica Viña.
  2. Pasado ese tiempo puedes tomar los alimentos a temperatura ambiente o calentarlos suavemente para que sean más agradables y así aprovechar ese extra de fibra que contienen tras pasar por la nevera.
  3. En el caso del pan, simplemente, debes congelarlo un día y luego descongelado conforme lo vayas necesitando, pudiendo consumirlo tras descongelarlo al natural o tostado.

"Al implementar estos sencillos cambios en la preparación de tus alimentos, puedes transformar tu dieta y potenciar tu salud intestinal, promoviendo una microbiota más saludable y mejorando tu metabolismo en general, sin necesidad de cambiar por completo tu alimentación de golpe", asegura Isabel Viña.