24 noviembre 2025

Me han diagnosticado SIBO ¿Cómo debe ser mi dieta?

 





El SIBO se produce cuando se enlentece el paso de alimentos o desechos en el tubo digestivo y se crea un caldo de cultivo que permite su desarrollo. El SIBO a menudo puede provocar pérdida de peso, síntomas digestivos y malnutrición. Es normal que a personas recién diagnosticadas de SIBO les surjan preguntas como qué alimentos comer o que dieta llevar en SIBO

¿Qué es SIBO y por qué es importante la dieta

SIBO son las siglas en inglés para “small intestine bacterial overgrowth” que significa sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. En pacientes sanos, el intestino delgado contiene cantidades pequeñas de bacterias.

El SIBO y el desarrollo de intolerancias alimentarias van muy de la mano. Actualmente, está aumentando mucho la incidencia de intolerancias en la población, pero ¿son realmente intolerancias o malabsorciones?

Las malabsorciones hacen referencia a la ineficiente digestión de los nutrientes. En este caso, no hay una respuesta inmunitaria propiamente dicha. Las estructuras necesarias para digerir el alimento están presentes, pero no funcionan bien. La sintomatología producida puede confundirse con una intolerancia, que es cuando algún elemento necesario para digerir el nutriente, no están presentes de forma parcial o total. Un ejemplo de esto sería la presencia de SIBO relacionado con la malabsorción o intolerancia a la lactosa.

La enzima lactasa se produce en el intestino delgado. Su función es digerir, metabolizar y transformar la lactosa en glucosa y galactosa para asimilarla mejor. La lactosa que no se digiere, se metaboliza por la microbiota del intestino grueso, lo que produce muchos gases. Cuando la lactasa está presente pero no realiza bien su función o existen otras causas diferentes (celiaquía, cirugías, alteración de la mucosa, SIBO, disbiosis, etc.) que producen una digestión ineficiente de la lactosa, hablamos de malabsorción. Esta situación, muchas veces es reversible, ya que existe una disbiosis que se puede modificar.

SIBO y disbiosis, ¿Es lo mismo?

En realidad, SIBO y disbiosis no son estrictamente lo mismo. Sin embargo, aunque no sean lo mismo, pueden estar muy relacionados. Veamos cuales son las diferencias entre los dos conceptos:

  • En la definición literal de SIBO, nos encontramos con que hace referencia al exceso de bacterias en el intestino delgado, por encima de 103-105 Estos últimos, son los valores normales que debería haber. El concepto SIBO hace referencia únicamente a la cantidad de bacterias que tenemos en el intestino, sin distinguir géneros ni especies.

 

  • Por otro lado, el concepto de disbiosis hace referencia al estado de desequilibrio en la composición bacteriana. En este caso, sí se distinguen géneros y especies bacterianas. La disbiosis no se centra solo en el intestino, sino que este concepto puede aplicarse a cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, generalmente se utiliza para hacer referencia al desequilibro bacteriano en el intestino grueso, aunque puede ocurrir por ejemplo en piel, mucosas o pulmón, entre otros.

Por tanto, ¿puedo tener SIBO y disbiosis a la vez? Hemos visto que sí se puede. ¿Puede ser la disbiosis causa de SIBO? La respuesta vuelve a ser afirmativa. Un crecimiento de grupos bacterianos no beneficiosos para nuestro organismo puede favorecer un crecimiento anormal en número de bacterias.

 

Influencia del SIBO en la dieta, ¿Cómo nos afecta?

El SIBO produce problemas de malabsorción. Las bacterias que están en el intestino delgado, pueden liberar toxinas y generar daños en la mucosa intestinal. Por tanto, ¿qué nutrientes absorbemos peor debido al SIBO?

–Malabsorción de grasas: Las sales biliares, necesarias para digerir y absorber las grasas, se descomponen en el intestino delgado por el exceso de bacterias, lo que genera una digestión incompleta de las grasas. Esto se puede traducir en presencia de heces grasas irritantes.

– Malabsorción de hidratos de carbono y proteínas:  El exceso de bacterias en el intestino delgado, daña la mucosa, lo que genera una menor absorción de carbohidratos y proteínas. Los hidratos de carbono que deberían, pero no han sido absorbidos en el intestino delgado, son fermentados por las bacterias del intestino grueso, las cuales generan elevadas cantidades de diferentes gases. Esto provoca que empeore la sintomatología del SIBO. Por otro lado, debido a los daños producidos, hay un déficit en la producción de aminoácidos. Finalmente, algunos precursores de proteínas que se encuentran en el intestino, son destruidos por estas bacterias en exceso.

–Malabsorción de vitamina B12: Aunque las bacterias intestinales sintetizan vitamina B12, también la utilizan para realizar distintas funciones. La falta de absorción de B12 da lugar a anemia y afectación del sistema nervioso.

– Malabsorción de ácido fólico y vitamina K: Además de aportarlos por la dieta, estos compuestos son producidos internamente por bacterias intestinales. Por tanto, si dichas bacterias están alteradas, estas vitaminas se absorberán peor. Su falta da lugar a problemas en el sistema nervioso y la coagulación sanguínea.

– Malabsorción de vitaminas liposolubles: Como resultado de la absorción incompleta de las grasas, tampoco se absorben completamente las vitaminas liposolubles A, D, E y K.

Todos estos casos de malabsorción desencadenan en déficits provocando así en pacientes graves mucha pérdida de peso y malnutrición.

Dieta para mejorar el SIBO

La dieta con mayor éxito es la baja en FODMAPs (Oligosacáridos, Disacáridos, monosacáridos fermentables y polioles). Esta dieta limita el aporte de todos los hidratos de carbono fermentables y polioles, los cuales son utilizados por nuestra microbiota para generar energía. Sin embargo, muchas veces al fermentarlos,  provocan la aparición de gas y distensión abdominal.

La dieta baja en FODMAPs no está diseñada para seguirla toda la vida, sino que tiene carácter temporal a corto plazo, ya que es muy estricta. El tratamiento para la dieta baja en FODMAPs consta de dos fases, una de restricción de alimentos y otra de reintroducción progresiva.

Si prolongamos mucho el uso de la dieta y no aportamos fibra, la microbiota se verá afectada y se complicaría la recuperación del paciente. Es fundamental que esta dieta esté pautada por un nutricionista, el cual realizará un seguimiento del paciente para controlar sintomatología y detectar déficits nutricionales.

Fase 1 o de restricción: Eliminar todos los alimentos con alto contenido en FODMAPs y sustituirlos por aquellos que tengan el menor contenido en FODMAPs posible. Es muy importante que sea pautado y supervisado por un profesional sanitario.  Durante esta fase también se elimina el gluten.

Fase 2 o de reintroducción: reintroducción de los alimentos según tolerancia bajo supervisión de un dietista-nutricionista. Además, se puede elaborar una dieta adaptada a las intolerancias individuales. La dieta de la fase de reintroducción, será más equilibrada que una combinación estricta de una dieta sin gluten y baja en FODMAPs.

Alimentos permitidos en la dieta baja en FODMAPs

 

 

MAYOR CONTENIDO EN FODMAPsMENOR CONTENIDO EN FODMAPs
FRUTASManzana, albaricoque, aguacate, pera, mora, frutas en lata…

Generalmente el consumo de fruta debe ser moderado

Piña, plátano, clementina, kiwi, fresas, frambuesas…

 

 

VEGETALES Y HORTALIZAS

Alcachofa, coliflor, brócoli, hinojo, ajo, col, puerro, pimiento verde, coles de Bruselas, espárrago…Tomate, calabacín, espinaca, berenjena, zanahoria…
LEGUMBRESGarbanzos, lentejas, alubias, guisantes, habas, sojaJudías verdes
FRUTOS SECOS /ACEITES Y GRASASAlmendras, pistachos, avellanas, cacahuete, anacardos (y sus correspondientes cremas de frutos secos)Todos los aceites vegetales, margarina, mantequilla, semillas de chía, nueces
CARNES, PESCADOS Y HUEVOSEmbutidos y carnes procesadasTodo tipo de carnes sin procesar, todo tipo de pescados y huevo
 

PRODUCTOS LÁCTEOS

Leche (vaca, cabra y oveja), yogur, quesos blandos (Burgos, ricota, requesón, mascarpone, queso fresco) y productos elaborados con lactosaQueso curado (cheddar, parmesano), queso tierno (brie, mozzarella), productos sin lactosa
 

CEREALES Y TUBÉRCULOS

 Todos los cereales integrales (espelta, arroz integral…etc.) Maíz, cebada. Grandes cantidades de trigo y centeno (pasta de huevo, sémola, pan rallado, etc.) Boniato y raíz de yucaTrigo sarraceno, avena, mijo, quinoa, pasta sin gluten, harina de maíz, arroz, sorgo, patata,
 

BEBIDAS

concentrado de frutas, bebidas con fructosa, licor, oporto, vino espumoso, vino (dulce o semiseco), cerveza de trigo, alcohol, bebidas azucaradasLeche de coco, leche de almendra, té, agua, vino (seco)
 

OTROS

Jarabe de agave, sirope de maíz, fructosa, miel, productos que contengan inulina. Edulcorantes con: manitol (E 421), isomaltosa (E 953), maltitol (E 965), xilitol (E 967), sorbitol (E 420), lactitol (E 966), eritritol (E 968). Salsas preparadas tipo barbacoa, ketchup.

 

Sirope de arce o de arroz, estevia, dextrosa, sacarina

Autoras: Violeta cepeda y Clara Nuño

Dieta cetogénica (keto): beneficios, alimentos clave y consejos prácticos

 Alimentos para la dieta cetogénica keto: grasas saludables, proteínas, y vegetales bajos en carbohidratos para una alimentación balanceada

La dieta cetogénica, también conocida como keto, ha ganado una enorme popularidad en los últimos años debido a sus beneficios potenciales en la salud, la pérdida de peso y el control de la glucosa en sangre. Este enfoque nutricional se basa en reducir drásticamente la ingesta de carbohidratos y aumentar el consumo de grasas saludables, lo que obliga al cuerpo a entrar en un estado metabólico llamado cetosis. Este cambio metabólico ha captado la atención de quienes buscan mejorar su bienestar, controlar condiciones como la diabetes tipo 2 o simplemente adoptar un estilo de vida más saludable. A continuación, exploraremos en detalle los principios fundamentales de la dieta cetogénica, sus beneficios respaldados por la ciencia, los alimentos clave, posibles efectos secundarios y consejos prácticos para implementarla de manera efectiva, especialmente si eres principiante.


1. Principios de la dieta cetogénica

La dieta cetogénica tiene como base una restricción significativa de carbohidratos, un consumo moderado de proteínas y un enfoque elevado en grasas. Este equilibrio de macronutrientes lleva al cuerpo a un estado de cetosis, en el que las grasas, tanto las consumidas como las almacenadas en el cuerpo, se convierten en la fuente primaria de energía en lugar de la glucosa derivada de los carbohidratos. Este proceso ocurre cuando el hígado transforma las grasas en cetonas, moléculas que el cuerpo y el cerebro pueden usar como combustible alternativo. Los macronutrientes en una dieta keto típica se distribuyen así:

  • Grasas: 70-80% de las calorías totales
  • Proteínas: 15-20% de las calorías totales
  • Carbohidratos: 5-10% de las calorías totales

El objetivo principal de esta dieta es cambiar el metabolismo de depender de los carbohidratos a depender de las grasas, un proceso conocido como adaptación cetogénica. Este cambio no solo ayuda a quemar grasa corporal, sino que también puede ofrecer beneficios adicionales, como una mayor estabilidad energética a lo largo del día. Originalmente desarrollada en la década de 1920 para tratar la epilepsia en niños, la dieta cetogénica ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta popular para la pérdida de peso y la mejora de la salud metabólica. Sin embargo, requiere un enfoque disciplinado para mantener los niveles bajos de carbohidratos y lograr los resultados deseados.

2. Beneficios potenciales de la dieta cetogénica

La dieta cetogénica ha sido objeto de numerosos estudios científicos que destacan su impacto positivo en diversas áreas de la salud. A continuación, detallamos algunos de los beneficios más relevantes que han hecho de esta dieta una opción atractiva para muchas personas:

  • Pérdida de peso: Uno de los beneficios más conocidos de la dieta keto es su capacidad para promover la pérdida de peso de manera efectiva. Al entrar en cetosis, el cuerpo quema grasa almacenada para obtener energía, lo que acelera la reducción de peso. Además, la dieta tiende a reducir el apetito debido a la saciedad que proporcionan las grasas y proteínas. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism encontró que las dietas bajas en carbohidratos, como la cetogénica, superan a las dietas bajas en grasas en términos de pérdida de peso sostenida.
  • Control de la glucosa en sangre: La dieta cetogénica es especialmente beneficiosa para personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina. Al limitar los carbohidratos, se reduce la necesidad de insulina y se estabilizan los niveles de azúcar en sangre. Investigaciones publicadas en el Diabetes Therapy Journal muestran que quienes siguen una dieta keto pueden mejorar significativamente su sensibilidad a la insulina y reducir la dependencia de medicamentos antidiabéticos en algunos casos.
  • Mejora de la función cerebral: Las cetonas producidas durante la cetosis ofrecen una fuente de energía más estable para el cerebro que la glucosa, lo que puede traducirse en mayor claridad mental, concentración y resistencia a la fatiga mental. Algunos estudios preliminares sugieren que la dieta cetogénica podría tener efectos neuroprotectores, siendo útil en condiciones como el Alzheimer o la epilepsia, su uso original.
  • Reducción de la inflamación: Al eliminar alimentos ricos en carbohidratos refinados y azúcares, y priorizar grasas saludables antiinflamatorias (como las del aceite de oliva o el aguacate), la dieta keto puede disminuir los marcadores inflamatorios en el cuerpo. Esto podría reducir el riesgo de enfermedades crónicas como la artritis o las afecciones cardiovasculares.
  • Aumento de la energía: Muchas personas reportan sentirse más enérgicas y menos dependientes de comidas frecuentes, ya que las grasas proporcionan una fuente de combustible más duradera que los carbohidratos.

Estos beneficios hacen que la dieta cetogénica sea una opción versátil, pero sus resultados dependen de la adherencia y la personalización según las necesidades individuales.

3. Alimentos recomendados en la dieta cetogénica

Alimentos recomendados para la dieta cetogénica keto: grasas saludables, proteínas y vegetales bajos en carbohidratos

El éxito de la dieta cetogénica radica en elegir alimentos que mantengan los niveles de carbohidratos bajos mientras proporcionan nutrientes esenciales. Aquí tienes una lista ampliada de alimentos recomendados para quienes buscan seguir una dieta cetogénica para principiantes o avanzados:

  • Grasas saludables: Aceite de oliva virgen extra, aceite de coco, aguacates, nueces (como almendras o macadamias), semillas (chía, lino), mantequilla y ghee. Estos alimentos son la base de la dieta keto y ofrecen beneficios cardiovasculares además de inducir la cetosis.
  • Proteínas de calidad: Carnes magras (pollo, pavo, res), pescados grasos como el salmón, las sardinas y el atún, huevos orgánicos y lácteos enteros (queso, crema, yogur griego sin azúcar). Estos alimentos mantienen la masa muscular y aportan grasas adicionales.
  • Verduras bajas en carbohidratos: Espinacas, col rizada, brócoli, calabacín, coliflor, pepinos y espárragos. Estas verduras aportan fibra, vitaminas y minerales sin aumentar los carbohidratos.
  • Productos keto: Harinas bajas en carbohidratos (almendra, coco), edulcorantes como stevia o eritritol, chocolate negro (mínimo 85% cacao) y snacks keto comerciales. Estos permiten disfrutar de postres o panes sin salir de la cetosis.

Evita alimentos ricos en carbohidratos como pan, pasta, arroz, papas, frutas azucaradas (bananas, mangos) y dulces tradicionales, ya que pueden interrumpir el estado de cetosis y retrasar tus objetivos.

4. Posibles efectos secundarios y consideraciones

A pesar de sus beneficios, la dieta cetogénica no está exenta de desafíos, especialmente al principio. Aquí te explicamos algunos efectos secundarios comunes y consideraciones importantes:

  • Gripe cetogénica: En los primeros días o semanas, el cuerpo se adapta a usar grasas en lugar de carbohidratos, lo que puede causar la conocida gripe cetogénica. Síntomas como fatiga, dolor de cabeza, náuseas, mareos o irritabilidad son frecuentes, pero suelen desaparecer tras la adaptación (generalmente en 3-7 días).
  • Pérdida de electrolitos: Al reducir los carbohidratos, el cuerpo elimina más agua y electrolitos (sodio, potasio, magnesio), lo que puede provocar calambres, debilidad o deshidratación. Consumir alimentos como aguacates, caldo de huesos, sal rosada y verduras verdes puede prevenir estos desequilibrios.
  • Riesgos a largo plazo: Aunque la dieta es segura para la mayoría, algunos expertos advierten sobre posibles efectos a largo plazo, como deficiencias de micronutrientes (si no se varía la dieta) o aumento del colesterol LDL en ciertos casos. Estudios aún debaten estos puntos, por lo que la supervisión es clave.
  • Consulta médica: La dieta no es adecuada para todos. Personas con diabetes tipo 1 deben evitarla debido al riesgo de cetoacidosis (una acumulación peligrosa de cetonas), mientras que quienes tienen problemas renales o cardíacos también requieren evaluación profesional antes de empezar.

Conocer estos aspectos te ayudará a prepararte mejor y evitar complicaciones al iniciar esta dieta.

5. Cómo implementar la dieta cetogénica de manera efectiva

Cómo implementar la dieta cetogénica de manera efectiva

Para quienes se preguntan cómo empezar la dieta cetogénica, la clave está en la planificación y la constancia. Aquí tienes pasos detallados para implementarla con éxito:

  • Planificación de comidas: Diseña un menú semanal que cumpla con los porcentajes de macronutrientes (70-80% grasas, 15-20% proteínas, 5-10% carbohidratos). Por ejemplo, un desayuno podría incluir huevos con aguacate y tocino, un almuerzo con salmón y espinacas salteadas en aceite de oliva, y una cena con pollo en salsa de crema con brócoli. Aplicaciones como MyFitnessPal pueden ayudarte a calcular tus ingestas diarias.
  • Educación continua: Investiga sobre la dieta cetogénica para entender cómo afecta tu cuerpo. Leer libros, seguir blogs de salud o ver videos educativos te permitirá ajustar tu enfoque y resolver dudas comunes, como qué hacer si no entras en cetosis rápidamente.
  • Monitoreo de cetonas: Usa tiras reactivas de orina, medidores de aliento o dispositivos de sangre para confirmar que estás en cetosis (niveles de cetonas entre 0.5 y 3.0 mmol/L). Esto es especialmente útil para principiantes que quieren asegurarse de que su cuerpo ha hecho el cambio metabólico.
  • Hidratación y electrolitos: Bebe al menos 2-3 litros de agua al día y añade sal a tus comidas para compensar la pérdida inicial de electrolitos. Un caldo casero con sal y verduras bajas en carbohidratos puede ser un gran aliado.

La paciencia es fundamental: la adaptación puede tomar de días a semanas, dependiendo de tu metabolismo y nivel previo de consumo de carbohidratos.

Vitanoba