Sigue estos protocolos al entrar y salir de casa ante el Covid-19 Foto: *Pixabay
Ante la emergencia que se vive en México y el mundo por los numerosos casos de contagios del coronavirus Covid-19, autoridades de España hacen estas importantes recomendaciones.
Recuerda que no es posible hacer una desinfección total de todos los objetos en casa sin embargo, el objetivo es disminuir el riesgo.
QUE HACER AL REGRESAR DE LA CALLE A CASA
Intenta no tocar nada.
Quítate los zapatos.
Desinfecta las patas de tu mascota (si es que la estabas paseando).
Quítate la ropa exterior y métela en una bolsa para lavar (con cloro y a más de 60 grados centígrados el agua).
Deja tu bolso, cartera, llaves, etcétera en una caja en la entrada.
Date un baño o si no puedes, lávate bien todas las zonas expuestas. (Manos, muñecas, cara, cuello, etc.)
Lava el celular y los lentes con agua y jabón o bien con alcohol.
Limpia con cloro las superficies de lo que hayas traído de afuera antes de guardarlo.
Quítate los guantes con cuidado, tíralos y lávate las manos.
QUE HACER AL SALIR DE CASA
Ponte una chamarra de manga larga.
Recógete el pelo, no lleves aretes, pulseras o anillos.
Si tienes mascarilla póntela al final, justo antes de salir.
Intenta no usar el transporte público.
Si vas con tu mascota, procura que no se roce con superficies en el exterior.
Lleva pañuelos desechables, úsalos para cubrir tus dedos al tocar las superficies.
Arruga el pañuelo y tíralo en una bolsa cerrada a la basura.
Si toces o estornudas hazlo con la parte anterior del codo, no en las manos o en el aire.
Intenta no pagar en efectivo, en caso de utilizarlo, desinfecta tus manos.
Lávate las manos después de tocar cualquier objeto o superficie o lleva gel desinfectante.
No te toques la cara hasta que tengas las manos limpias.
Hay distintos tipos de mascarillas y cada uno cumple una función específica. No todas las mascarillas son útiles para todos los tipos de exposiciones. Además, es fundamental colocárselas correctamente.
Las mascarillas son equipos de protección individual para cada usuario de ellas. Su función es proteger de la exposición a contaminantes a través de las vías respiratorias. Están íntegramente fabricadas con un material filtrante y constan de un clip o adaptador nasal y unas gomas o cintas de sujeción.
No obstante, algunas de ellas llevan válvulas de exhalación. La válvula facilita la respiración y evita la condensación. Están indicadas para largos periodos de uso.
Tipos de mascarillas
Las mascarillas se pueden clasificar en dos grupos:
Mascarilla quirúrgica
Se trata de una mascarilla diseñada para proteger a las demás personas. Esto es así porque filtran las partículas que emite su usuario durante la respiración, impidiendo que lleguen al exterior.
Mascarilla de alta eficacia FPP
Este tipo de mascarillas protegen al que las utiliza. Están diseñadas para filtrar las partículas presentes en el medio ambiente, impidiendo que sean inhaladas por el usuario.
Existen de diferentes formas según su diseño, pudiendo ser cónicas, horizontales o verticales. A su vez, en función de la eficacia de filtración pueden ser de clase 1, 2 o 3. El tipo de clase se determina por la potencia de filtro frente a la toxicidad del contaminante y la concentración ambiental presente.
FPP1: eficacia de filtración del 78%, concentraciones ambientales hasta 4VLA -Valor Límite Ambiental.
FPP2: eficacia de filtración del 92%, concentraciones ambientales hasta 12 VLA.
FPP3: eficacia de filtración del 98%, concentraciones ambientales hasta 50 VLA.
La mascarilla quirúrgica protege a otros de ser contagiados, pero no al que la porta
¿Cómo tengo que usar las mascarillas?
Hay que usar la mascarilla más adecuada en función del riesgo. No obstante, antes y después de usar la mascarilla debes lavarte las manos siempre. Colócate la mascarilla antes de entrar a la zona contaminada y retírala fuera de la misma. Además, debes ajustarla de forma adecuada para conseguir una buena protección.
Es importante cambiar la mascarilla después de usarla, en caso de que se humedezca o sufra algún daño. También es recomendable cambiar la mascarilla si la respiración es excesiva, por la misma razón, ya que se condensa humedad y pierde su capacidad de filtrado.
¿Qué tipo de mascarilla debes usar en cada caso?
La mascarilla quirúrgica debes usarla el tiempo imprescindible y cambiarla al modificar tu actividad o pasar de un ambiente a otro. Ese sería el uso lógico y adecuado de este elemento.
Las mascarillas FPP2 se deben ajustar a la superficie de la cara, cubriendo completamente nariz y boca para proteger las mucosas. Se deben utilizar siguiendo las indicaciones del protocolo en cuanto a las medidas de aislamiento y otras precauciones para pacientes con enfermedades transmisibles. Las mascarillas FPP3 se utilizan en los casos de riesgo de exposición.
Cómo ponerte y quitarte las mascarillas
Es importante que sepas cómo colocarte correctamente la mascarilla para protegerte adecuadamente. No obstante, también tiene su importancia saber como quitársela. Si no hacemos bien ambas maniobras podemos contaminarnos o infectarnos a pesar de haberlas utilizado.
Ponerte la mascarilla
Para ponerte correctamente la mascarilla, hay que hacerlo antes de entrar en la zona contaminada y siguiendo estos pasos:
Lávate las manos y comprueba la fecha de caducidad. La mascarilla no debe presentar defectos en ninguno de sus elementos.
Colócate la mascarilla, pero ten en cuenta el orden de colocación de los elementos de protección si utilizarás otros. Este orden es el siguiente: bata, gorro, calzas, mascarilla, gafas y guantes.
Ajusta la mascarilla correctamente para conseguir una protección adecuada. En caso de que utilices gafas, tienes que quitártelas para colocar y ajustar la mascarilla, y luego ya ponerte las gafas.
Las máscarillas de protección con filtro tienen diferentes niveles de filtrado
¿Cómo me pongo la mascarilla correctamente?
Sujeta la mascarilla con las dos manos, dejando el clip para la nariz en el borde superior. Moldea el clip doblándolo con cuidado por el centro y abre la mascarilla tirando del borde inferior.
Coloca la mascarilla debajo de la barbilla y pase las dos bandas por encima de la cabeza.
Pasa la banda inferior por debajo de las orejas y la banda superior por la coronilla.
Moldea el clip nasal con las dos manos, para que se ajuste a la forma de tu nariz.
Quitarte la mascarilla
Para quitarte los elementos de protección también hay un orden adecuado que es: guantes, gafas, calzas, gorro y bata. Ya fuera de la zona contaminada te quitas la mascarilla. Debes tirar la mascarilla en el contenedor adecuado colocado para tal fin, y luego lavarte las manos.
Conclusión
Existen diferentes tipos de mascarillas para protegernos, filtrando las partículas dañinas presentes en el medio ambiente. Es importante elegir la adecuada a cada caso y colocársela correctamente para tener una buena protección. No todas las mascarillas son útiles siempre, y a veces hasta pueden ser contraproducentes si no se emplean como es debido.
Hay evidencias que señalan una relación entre la nutrición y la inmunidad. Sin embargo, respecto a algunos suplementos aún son necesarios más estudios. ¿Qué debemos saber al respecto?
La inmunonutrición es la ciencia que estudia la relación entre los nutrientes y la inmunidad. Sus objetivos son conocer los marcadores inmunológicos asociados al estado nutricional.
De este modo, pretende desarrollar un modelo sobre cómo los compuestos presentes en los alimentos influyen en la respuesta inmune del cuerpo frente a virus, bacterias, toxinas.
Inmunonutrición: hay nutrientes que estimulan el sistema inmune
Algunas sustancias presentan la propiedad de mejorar la inmunidad humana, o al menos establecer una serie de interacciones con ella. Veamos a continuación los nutrientes que estimulan el sistema inmune, de acuerdo con las evidencias encontradas.
Glutamina
La suplementación con glutamina se relaciona con beneficios asociados al tubo digestivo.
El primer ejemplo es la glutamina. Se trata de un aminoácido no esencial que presenta funciones relacionadas con la protección del tubo digestivo. La suplementación con esta sustancia mejora la mucosa intestinal y reduce la estancia hospitalaria en pacientes con trasplante de médula ósea según la literatura científica.
Arginina
Se trata de otro aminoácido, en este caso con la propiedad de mejorar la función inmunológica celular y la cicatrización de las heridas. Sin embargo, la literatura científica señala que la suplementación con esta sustancia puede reducir las respuestas inflamatorias. Por este motivo, son necesarios más estudios que aseguren su eficacia.
Estos ácidos grasos regulan la síntesis de eicosanoides que, a su vez, actúan como mediadores de la respuesta inmune. Además, presentan un importante efecto antiinflamatorio que sirve para contrarrestar el efecto inflamatorio del omega 6, presente en los alimentos procesados.
Los estudios científicos señalan la importancia de mantener balanceada la ingesta de ambos nutrientes para no causar un estado de inflamación.
¿Cómo mejorar la ingesta de estos nutrientes?
Para optimizar la respuesta inmune, conviene realizar ingestas proteicas de calidad diariamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos ingerir 0,8 g de proteína por kg de peso corporal en personas sedentarias. Estas recomendaciones se ven aumentadas en el caso de los deportistas.
Además, es necesario tener en cuenta de que el 50 % del aporte proteico debe de ser de origen animal para asegurar la ingesta de todos los aminoácidos esenciales en su correcta proporción.
Respecto a esto, deberíamos de priorizar la ingesta de pescado sobre la de carne. De este modo, y con un consumo regular de pescado azul, es más probable que lleguemos a las recomendaciones de consumo de omega 3.
También podemos encontrar este nutriente en los aceites vegetales y en frutas como el aguacate. Eso sí, los aceites es mejor consumirlos en crudo para evitar la formación de compuestos tóxicos que pueden afectar a nuestra salud.
¿Inmunonutrición es igual a suplementación?
Los únicos suplementos que parecen ser favorables para gran parte de la población son los probióticos. De otros suplementos son necesarias más evidencias.
En principio, la suplementación con nutrientes no se recomienda salvo casos de necesidades especiales, deficiencias o patologías. No se conocen con seguridad, por ejemplo, los efectos de la suplementación con ciertas vitaminas a largo plazo.
La única sustancia cuya suplementación podría ser favorable para un espectro amplio de la población son los probióticos. Además, este tipo de sustancias comienzan a relacionarse estrechamente con la función inmune. Se están realizando muchos ensayos al respecto y no tardarán en llegar conclusiones y evidencias.
Salvando este caso, y el de la vitamina D por su carácter deficitario, no es recomendable la suplementación por defecto. Un caso aparte sería el de los deportistas, sobre todo cuando se busca un aumento del rendimiento.
En personas sedentarias, y aun buscando una mejora del sistema inmunitario, las recomendaciones actuales abogan por una alimentación variada y equilibrada y la práctica de ejercicio físico regular. No obstante, la inmunonutrición es un campo muy amplio y queda mucho por explorar al respecto.
Inmunonutrición: ¿qué debemos recordar?
La inmunonutrición es una ciencia relativamente nueva con mucho campo por delante. A pesar de eso, ya existen ciertos descubrimientos al respecto. Hay nutrientes que presentan la capacidad de mejorar y modular la respuesta inmune.
Además, tenemos el caso de los probióticos, que promete revolucionar este sector en los próximos años. Con un mejor conocimiento del genoma y de esta área, la tendencia es evolucionar hacia una nutrición personalizada e individualizada.
Sin embargo, las evidencias que tenemos hoy en día nos llevan a apostar por una dieta variada y equilibrada. Garantizar el aporte proteico y de omega 3 es importante, pero también lo es reducir el consumo de procesados y de elementos tóxicos como el alcohol.
Como suplementos solo podrían valorarse por defecto los probióticos, de manera extensible a una buena parte de la población. En el caso de la suplementación con aminoácidos, los casos deben valorarse de manera individual.