
02 abril 2020
9 nutrientes que te dan energía y te mantienen joven
Una buena alimentación debe aportar las vitaminas y coenzimas esenciales para garantizar que las mitocondrias generan la energía necesaria para el funcionamiento del organismo y que lo hacen sin sufrir un grave deterioro.
Además de resultar importantes para las mitocondrias, estos nutrientes participan en otros muchos procesos fisiológicos esenciales para disfrutar de salud y bienestar.
LOS NUTRIENTES DE LA JUVENTUD Y LA VITALIDAD
En el cuerpo hay unos 250.000 billones de mitocondrias que se reproducen y "mueren" sin parar. A través del control de la ingesta de alimentos podemos favorecer que las mitocondrias en mal estado se eliminen y que las mitocondrias sanas se renueven mediante el ayuno o una dieta temporal de restricción calórica.
Si la dieta habitual te proporciona los nutrientes que necesitan las mitocondrias, estas se multiplicarán con facilidad y, sobre todo, se mantendrán sanas, de manera que producirán energía con eficiencia. Además se reduce el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el mal estado mitocondrial y se ralentiza el envejecimiento.
1. ÁCIDO ASCÓRBICO (VITAMINA C)
La vitamina C es un nutriente esencial, crucial para defenderse de bacterias y virus y para mantener mucosas y otros tejidos en buen estado, es uno de los principales escudos frente a los radicales libres generados por el metabolismo mitocondrial. Además protege el endotelio vascular cerebral –previene infartos cerebrales– y es necesaria para producir neurotransmisores.
- Dónde se encuentra: naranja, kiwi, pimiento rojo, kumquat, perejil, grosella, kale, papaya y fresa. Tomando de 2 a 4 raciones diarias de fruta se garantiza el aporte mínimo.

2. VITAMINA B1 (TIAMINA)
Ha atraído la atención de los investigadores porque es un cofactor esencial en la regulación de la actividad de varias enzimas mitocondriales y, por tanto, mejora su funcionamiento y su eficiencia en la producción de energía. Por otra parte, se la conoce como la "vitamina del carácter", por sus efectos sobre la salud mental –posee propiedades antidepresivas– y el aprendizaje.
- Dónde se encuentra: en alubias, lentejas, macadamias y frutos secos en general, espárragos, guisantes verdes, espinacas y soja y sus alimentos derivados.
3. VITAMINA B2 (RIBOFLAVINA)
También conocida como riboflavina, es una precursora de cofactores esenciales en la producción de energía. Por otra parte, se está estudiando su utilidad terapéutica en el tratamiento del dolor de cabeza y de la enfermedad de Parkinson, también por su participación en procesos protagonizados por las mitocondrias.
Además fortalece los músculos, reduce la fatiga, favorece la tolerancia al ejercicio, el desarrollo psicomotor y el rendimiento intelectual.
- Dónde se encuentra: en espinacas y otras verduras de hoja verde, almendras, tomates desecados, quinoa, lentejas, champiñones, semillas de sésamo, alubias y aguacates.
4. VITAMINA B9 (ÁCIDO FÓLICO)
Se ha podido observar que una deficiencia de esta vitamina provoca una reducción en la generación de energía por parte de las mitocondrias. También afecta a la síntesis correcta de ADN en las nuevas células.
Por otra parte, es una vitamina esencial para el correcto desarrollo del sistema nervioso durante la etapa fetal y los primeros años de vida.
- Dónde se encuentra: canónigos, lechugas, alubias, espinacas, remolacha, coles de Bruselas, brócoli, aguacates, nueces y otros frutos secos.

5. VITAMINA B3 (NIACINA)
La doctora Anu Suomalainen Wartiovaara, de la Universidad de Helsinki (Finlandia), propone la utilización de suplementos de niacina para tratar enfermedades mitocondriales que afectan a los músculos.
Además, este nutriente protege frente a los efectos tóxicos del mercurio, produce un efecto calmante y ha probado su capacidad para retrasar el envejecimiento en estudios con animales.
- Dónde se encuentra: guisantes verdes, cacahuetes, alubias, soja, aguacates, arroz y trigo integrales, champiñones, patatas.
6. VITAMINA B5 (ÁCIDO PANTOTÉNICO)
Su deficiencia afecta a los procesos de producción de energía a partir de los ácidos grasos. Además previene el insomnio, la pérdida de memoria y la depresión.
- Dónde se encuentra: semillas de girasol, nueces, aguacate, portobellos, lentejas, maíz, guisantes, setas, coliflor.
7. COENZIMA Q10 (UBIQUINONA)
La coenzima Q10 un importante transportador de electrones en la cadena respiratoria de la célula. Su deficiencia perjudica la producción de energía en las mitocondrias.
Además protege el corazón y es beneficiosa en enfermedades como la epilepsia mioclónica, migraña, fatiga crónica, cáncer, parkinson, fibromialgia o depresión. El cuerpo produce la coenzima Q10, pero esta capacidad se reduce con los años.
- Dónde se encuentra: vegetales de hoja verde como espinacas, brócoli y coliflor, cacahuetes, semillas de girasol, soja.

8. L-ARGININA
Este aminoácido se ha probado eficaz para reducir las crisis de dolor en determinadas patologías musculares de origen mitocondrial. Por otra parte, mejora la circulación sanguínea en el cerebro.
- Dónde se encuentra: semillas de calabaza y de sésamo, productos de soja, cacahuetes, garbanzos, lentejas, espinacas, espirulina.
9. POLISACÁRIDOS
Según el doctor Zebo Huang, de la Universidad Farmacéutica de Guangdong, los polisacáridos contrarrestan los efectos negativos de los radicales libres sobre el funcionamiento mitocondrial.
Además colaboran con el sistema inmunitario y la acumulación patológica de proteínas, como ocurre en enfermedades degenerativas neurológicas como el alzhéimer.
- Dónde se encuentran: los polisacáridos se encuentran en muchos vegetales y setas. Se han demostrado especialmente beneficiosos los de las setas reishi y velo de novia, los polisacáridos de Angelica sinensis (planta importante de la fitoterapia china, también conocida como dong quai).
Qué comer en abril: 6 frutas y verduras de temporada
Una explosión de frutas más jugosas y de verduras primaverales y más frescas toman el relevo de los productos de naturaleza más caliente que nos han acompañado durante el invierno. Eso sí, a pesar de la amenaza del COVID-19, ¡recuerda no comprarlas envasadas en plástico!
por
Marta Costa
Marta Costa
Ya inmersos en el horario de verano, con más minutos de sol cada día y con unas temperaturas que empiezan a ser un poco más templadas, hemos empezado el mes de abril. Este año, el primer mes de la nueva estación primaveral nos ha sorprendido recogidos en nuestras casas, con una parada general de la mayoría de las actividades que estábamos acostumbrados a realizar a diario.
Sin embargo, a diferencia de la mayoría de nosotros, la huerta no ha parado. Los agricultores y payeses, como profesionales esenciales y de primera línea, siguen trabajando para asegurarnos el abastecimiento regular de alimentos frescos y de temporada, que tanta falta nos hacen para hacer frente de manera saludable a esta época de confinamiento y de lucha contra el COVID-19.
¿Qué encontraremos en nuestros mercados? En abril, los campos, al igual que el resto de la naturaleza, salen de su particular proceso de hibernación y de contención y empiezan a premiarnos con los frutos de la ansiada primavera: una explosión de frutas más jugosas y de verduras más frescas toman el relevo de los productos de naturaleza más caliente que nos han acompañado durante el invierno y que nos han ayudado tanto a nutrir nuestro organismo y a hacerlo entrar en calor.
Ahora, además de algunas frutas y verduras que ya entraron en escena en el mes de marzo como las deliciosas alcachofas, los espárragos verdes, los tirabeques, los ajos tiernos o las limas, te presentamos algunos de nuestros productos frescos favoritos que nuestros campos van a producir durante el mes de abril y que conviene utilizar como base de nuestra alimentación vegetal y de proximidad.
No hay razón para sacrificar nuestra conciencia ecológica dando un paso hacia atrás y comprando las frutas y las verduras envasadas en plástico y en grandes superficies como método de prevención
Queremos aprovechar también para recordarte que, aunque nos encontremos en plena lucha contra la expansión del COVID-19, no hay razón para sacrificar nuestra conciencia ecológica dando un paso hacia atrás y comprando las frutas y las verduras envasadas en plástico y en grandes superficies como método de prevención. Recuerda que, lavándolas bien y quitándoles la piel, no hay riesgo de contagio. Así que, sigue comprándolas desnudas y sin embalajes y, si puede ser, directamente de un productor cercano descartando los alimentos que han recorrido miles de kilómetros y que entorpecen la soberanía alimentaria. ¡Tu salud y la del planeta te lo agradecerán!

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Las fresas
La fresa es una de las frutas que más pasiones despierta. Desde niños, muchos de nosotros tenemos predilección por el sabor de esta fruta de aspecto tan atractivo. Pero las virtudes de las fresas van mucho más allá de su aspecto o de su sabor, ya que se trata de una fruta con un gran efecto antioxidante y, como la mayoría de alimentos de color rosado, grandes protectores del sistema circulatorio.
Es muy importante que comas las fresas ecológicas ya que se trata de una de las frutas que conservan más restos de pesticidas si son cultivas de manera intensiva o convencional.

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Los guisantes
Si en el mes de marzo te presentábamos a los tirabeques, en abril, también llegan estas deliciosas verduras en vaina: los guisantes. Una verdura leguminosa tan dulce que se convierte en una de las favoritas de los bebés cuando inician el destete, y que destaca por su aporte en proteínas vegetales.
Aunque puede ser un poco engorroso pelar las vainas, las vitaminas que nos aportan los guisantes frescos frente a los congelados son muy superiores así que tómatelo como un juego, aprovecha la temporada para comprarlos frescos y verás cómo el resultado merece la pena.

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Las habas
Ya hemos dado por iniciada la corta temporada de las habas, una leguminosa primaveral con grandes propiedades nutricionales, que destaca por su aporte en antioxidantes, vitaminas del grupo B y minerales como el hierro, el magnesio o el zinc.
Mezcladas con cereales como la avena, el mijo, el arroz, el pan o la pasta, nos permiten obtener proteína completa con todos los aminoácidos esenciales.
Para evitar su efecto flatulento, recuerda cocerlas siempre con hierbas y semillas carminativas como el hinojo, el comino, el anís o el laurel, y añadirle algas como la wakame o la kombu para hacer el plato más digestivo.

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Las cebollas tiernas
La primavera es también la época natural de las cebollas tiernas que, a diferencia de las secas, tienen un bulbo alargado y cuentan con un sabor más suave, dulce y aromático, lo que las hace perfectas para comerlas en crudo.
De hecho, aunque puedes cocinarlas de la misma forma que harías con la cebolla seca, es muy recomendable que comas las cebollas tiernas crudas para mantener intactas sus propiedades antibióticas, antiinflamatorias, alcalinizantes y diuréticas, entre otras virtudes medicinales.

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Los nísperos
Otra de las grandes alegrías que nos trae la primavera a nuestra mesa. Los nísperos son un fruto ácido y dulce a la vez que encontraremos en el mercado hasta principio de verano.
Su color naranja lo debe principalmente a la presencia de betacarotenos, una sustancia antioxidante presente también en la zanahoria, que nos ayuda a preparar la piel para el sol y el verano

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La rúcula
Estamos frente a una planta silvestre de la cuenca mediterránea, con un característico sabor amargo, que puede ser una gran alternativa a la lechuga en tus ensaladas y que puedes cultivar con mucha facilidad en casa, en tu pequeño huerto urbano o en un balcón.
Además de ser una gran fuente de clorofila y de antioxidantes, los brotes verdes de la rúcula también te aportan vitaminas K, C y A, y se recomienda su consumo en caso de anemia. ¡Añádela a tus ensaladas, a las pizzas caseras, a los bocadillos o tus sopas y cremas como topping saludable!
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