13 enero 2026

Suplementos que sí funcionan (y los que no) según la evidencia.

 



Dra. Amil López ViéitezDietista-Nutricionista

Los suplementos que sí funcionan porque la suplementación eficaz no va de “acumular botes”, sino de cubrir deficiencias reales, mejorar biomarcadores y apoyar el estilo de vida.

Como nutricionista, priorizo productos con grado de evidencia aceptable, forma química biodisponible y seguridad contrastada.

De este modo evitarás efectos secundarios como los que sufrió esta persona que tomaba varios suplementos a diario.

Este resumen te ayudará a separar lo útil de lo accesorio y a evitar combinaciones que pueden afectar a tu salud.

Cómo valorar la evidencia de los suplementos

Un suplemento sólido suele contar con ensayos controlados, mecanismo plausible, consistencia entre estudios, efecto clínicamente relevante (no solo estadístico) y forma/dosis definidas.

Desconfía de promesas (claims no permitidos), “suplementos milagro”, mezclas de muchos ingredientes en el mismo suplemento o de aquellos promocionados por personajes famosos.

En consulta, para seleccionar los suplementos que sí funcionan para mis pacientes cruzo la evidencia con analítica, dieta, medicación y objetivos del paciente.

Suplementos que sí funcionan

  • Vitamina D (en déficit): clave para salud ósea e inmunitaria. Es importante la suplementación diaria o semanal, para evitar megadosis. Los más interesantes son los que incluyen K2, para evitar calcificaciones en las articulaciones o en los vasos sanguíneos.
  • Omega-3 EPA+DHA: apoyo cardiometabólico y neurofuncional. Revisa la concentración por cápsula, su pureza y si contiene antioxidantes.
  • Magnesio (bisglicinato, citrato o treonato): útil en calambres, estrés, apoyo del sueño y rendimiento cognitivo. Evita el óxido por su menor biodisponibilidad y myor riesgo gastrointestinal.
  • Creatina monohidrato: mejora la fuerza y la potencia muscular; interés creciente en función cognitiva. La de mayor eviddencia es la Monohidrato, su dosis entre 3 y 5 g/día, aunque se puede hacer una semana de carga.
  • Probióticos específicos: seleccionados por cepa/diana (no “multiusos”) para indicaciones con evidencia científica
  • Proteína de suero o vegetal: herramienta para alcanzar requerimientos proteicos, interesante en deportistas, personas vegetarianas o veganas, convalecencia, menopausia…

Los que requieren matices

  • Colágeno hidrolizado: posible ayuda en confort articular (tipo 2) y  aspecto de la dermis (tipo 1) a dosis adecuadas y de forma continuada.
  • Multivitamínicos: prefiero suplementación dirigida según analítica y hábitos.
  • “Detox” herbales: no “desintoxican” si no dejas las toxinas ANACQ (alcohol, nicotina, azúcar, cafeína y químicos).

Seguridad y buenas prácticas

  • Es necesario evaluar el estado basal (analítica) y fijar objetivo clínico realistas y acotados en el tiempo antes de suplementar.
  • Revisar la medicación para prevenir interacciones con fármacos (anticoagulantes, tiroxina, antidiabéticos, ISRS, etc.).
  • Es muy importante buscar los suplementos de calidad certificada, trazabilidad y formas biodisponibles.
  • Dosis y timing: empieza con la dosis más baja y ajusta; revisa si se debe tomar con comida o en ayunas según su tolerancia o absorción.
  • Evita duplicidades: el mismo nutriente suele aparecer en varios suplementos, de los que se toman habitualmente.

Errores frecuentes

  • Ingesta en momento inadecuado (interacción o pérdida de absorción)
  • Duplicidades (mismo nutriente en varios suplementoss).
  • Expectativas irreales sin abordar dieta, sueño y ejercicio.
  • Comprar por marketing, no por necesidad.

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