13 enero 2026

Aterosclerosis: la enfermedad silenciosa que endurece tus arterias sin que lo notes.


Aterosclerosis: la enfermedad silenciosa que endurece tus arterias sin que lo notes



 

La aterosclerosis es una enfermedad crónica y degenerativa que afecta a millones de personas en el mundo. Se trata de la acumulación de colesterol y grasa en las paredes de las arterias, formando placas que, con el tiempo, reducen o bloquean el flujo sanguíneo. 

Este proceso ocurre lentamente, durante años, y puede pasar desapercibido hasta que aparecen síntomas graves como infartos, angina de pecho o accidentes cerebrovasculares.

Así como una tubería vieja se llena de sarro, nuestras arterias se van “tapando” por dentro debido a los excesos de grasa, azúcar y falta de actividad física. Cuando esto sucede, el corazón debe bombear con más fuerza y la presión sobre las paredes arteriales aumenta, deteriorando la salud cardiovascular.

¿Cómo saber si tienes aterosclerosis y cuándo hacerte estudios?

La aterosclerosis es una enfermedad silenciosa. En sus etapas iniciales no causa dolor ni mareo ni ninguna señal clara. Sin embargo, conforme avanza, puede manifestarse con síntomas como dolor opresivo en el pecho (angina), falta de aire, calambres al caminar o pérdida gradual de la memoria cuando afecta el cerebro. En casos avanzados, el resultado puede ser un infarto o una demencia vascular.

Para detectarla a tiempo se recomienda realizar un perfil de lípidos anual, un análisis de sangre que mide los niveles de colesterol y triglicéridos. Este chequeo debe hacerse a partir de los 18 años, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, diabetes o hipertensión. Además, es importante controlar el peso, la presión arterial y los niveles de glucosa.

Los especialistas señalan que, aunque el colesterol acumulado en las arterias no puede eliminarse por completo, es posible frenar su avance con tratamiento médico, una alimentación balanceada y ejercicio regular.

¿La mejor medicina: prevención y estilo de vida saludable?

La prevención sigue siendo la piedra angular de la salud cardiovascular. Adoptar hábitos saludables desde edades tempranas es la mejor inversión para el futuro. La actividad física aeróbica, como caminar, nadar o andar en bicicleta, mejora la circulación y fortalece el corazón. A esto se suma una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y carnes magras, evitando grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas.

También se debe limitar el alcohol, eliminar el tabaco y procurar un sueño reparador. El estrés crónico, la falta de descanso y los horarios irregulares elevan el cortisol y la presión arterial, factores que aceleran el daño en las arterias.

En pocas palabras, la aterosclerosis se construye con años de descuidos, pero puede prevenirse con decisiones diarias. Hacer ejercicio, dormir bien, comer con moderación y realizar chequeos médicos anuales son pequeñas acciones que garantizan una vida más larga y saludable.

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Dieta para la Osteoporosis alimentos recomendados.



En este post te damos las claves de la dieta para la osteoporosis. A pesar, de lo que se cree, la osteoporosis está más relacionada con un exceso de azúcar y de proteínas en la dieta que con un déficit de calcio. Sigue leyendo para comprender cómo se puede detener su evolución con una alimentación adecuada.

Consejos para mujeres con osteoporosis

El exceso de proteínas favorece la osteoporosis

Una sobrecarga de proteínas de origen animal (carne, embutidos, huevos, leche, lácteos, pescado), incrementa el riesgo de osteoporosis. Tu dieta para la osteoporosis debe ser ligeramente hipocalórica y muy equilibrada nutricionalmente.
Consume menos carnes rojas y aumenta el consumo de pescado azul y legumbres.

Combinación de alimentos recomendados en osteoporosis

Establece un horario fijo de 5-6 comidas. En todas las comidas debe haber: proteína, grasa e hidratos de carbono, según la siguiente regla del plato coherente.


No dejes pasar más de una hora, desde que te levantas sin desayunar. No dejes pasar más de 4-5 horas entre comidas. Si pasan más de 3 horas desde la cena a la hora de acostarte, debes tomar un snack (tipo media mañana o merienda). Sigue estas pautas generales:

  • Toma un vaso de agua templada con 2-3 gotitas de limón en ayunas, antes de desayunar.
  • No tomes zumos pues al quitarle la fibra, el azúcar de la fruta (fructosa) se absorbe con mucha rapidez y estimula la insulina, el almacenamiento de grasa y la inflamación.
  • No mezcles féculas en la misma comida: pan, pasta, arroz, patatas, plátano, maíz, remolacha, calabaza, porque también activan la insulina.
  • La coca-cola, el café, el mate y el té son potentes estimuladores de la insulina y del almacenamiento de grasa corporal, por lo que reduce su consumo y si los tomas, siempre con otros alimentos con fibra.
  • Las preparaciones recomendadas de los alimentos son a la plancha, cocidos, al vapor, horno…. Evita preparaciones culinarias que incorporen mucha grasa como fritos, guisos, empanados, potajes, etc.
  • Modera la cantidad de sal. En caso de retención de líquidos es recomendable la “sal sin sodio”.
  • Aumenta el consumo de alimentos ricos en fibra, vegetales, fruta de temporada, cereales integrales y legumbres.
  • Toma tres días a la semana este caldo depurativo.
  • Hacer un poco de ejercicio favorece la mineralización ósea y activa tu metabolismo.
  • Intenta reducir el nivel de estrés pues provoca la misma respuesta fisiológica que la cafeína. Es recomendable practicar técnicas de relajación o yoga.
  • Evita hábitos tóxicos como tabaco, alcohol o exceso de radiación solar.

Vitamina D y osteoporosis

Los alimentos que aportan vitamina D favorecen la asimilación del calcio (pescado azul, anchoas y lácteos). Tomar el sol estimula la síntesis de Vit D en la piel, frenando la aparición de la osteoporosis.




Minerales importantes en tu dieta para la osteoporosis

Alimentos con Calcio en tu dieta para la osteoporosis

El calcio es vital para tu salud ósea. Además de los lácteos puedes obtenerlo si comes, semillas, legumbres, sardinillas (si puedes come las espinas finitas), almendras, ostras, langostinos, algas, brócoli, col rizada, etc.

Alimentos ricos en Magnesio

Un correcto aporte de minerales como magnesio y zinc favorecen la mejor absorción del calcio tanto a nivel digestivo como óseo. Para aumentar los niveles de magnesio consume queso fresco, algas, semillas y salvado de trigo.

Fósforo en tu dieta para la osteoporosis

El fósforo hace sinergia con el calcio y el magnesio para mantener la densidad ósea. En tu dieta para la menopausia debes incluir queso no muy graso, pipas, salvado y germen de trigo, tahín, soja y derivados.

Alimentos ricos en Boro

El boro es interesante porque favorece el mantenimiento óseo, colabora en el metabolismo del calcio, magnesio y fósforo. Para garantizar unos niveles adecuados de boro, incluye en tu alimentación col, perejil, berros, brócoli, guisantes, champiñones, lechuga y judías verdes.

Equilibra tu pH para evitar la pérdida de minerales

El exceso de alimentos acidificantes, favorece la pérdida de sales minerales: calcio, magnesio y fósforo (osteoporosis, debilidad de cabello, uñas y dientes); hierro en los glóbulos rojos (anemia). Incluye más alimentos alcalinizantes en tu alimentación y toma cada mañana en ayunas un vaso de agua templada con 3-4 gotitas de limón.

Dieta Coherente

Suplementos que sí funcionan (y los que no) según la evidencia.

 



Dra. Amil López ViéitezDietista-Nutricionista

Los suplementos que sí funcionan porque la suplementación eficaz no va de “acumular botes”, sino de cubrir deficiencias reales, mejorar biomarcadores y apoyar el estilo de vida.

Como nutricionista, priorizo productos con grado de evidencia aceptable, forma química biodisponible y seguridad contrastada.

De este modo evitarás efectos secundarios como los que sufrió esta persona que tomaba varios suplementos a diario.

Este resumen te ayudará a separar lo útil de lo accesorio y a evitar combinaciones que pueden afectar a tu salud.

Cómo valorar la evidencia de los suplementos

Un suplemento sólido suele contar con ensayos controlados, mecanismo plausible, consistencia entre estudios, efecto clínicamente relevante (no solo estadístico) y forma/dosis definidas.

Desconfía de promesas (claims no permitidos), “suplementos milagro”, mezclas de muchos ingredientes en el mismo suplemento o de aquellos promocionados por personajes famosos.

En consulta, para seleccionar los suplementos que sí funcionan para mis pacientes cruzo la evidencia con analítica, dieta, medicación y objetivos del paciente.

Suplementos que sí funcionan

  • Vitamina D (en déficit): clave para salud ósea e inmunitaria. Es importante la suplementación diaria o semanal, para evitar megadosis. Los más interesantes son los que incluyen K2, para evitar calcificaciones en las articulaciones o en los vasos sanguíneos.
  • Omega-3 EPA+DHA: apoyo cardiometabólico y neurofuncional. Revisa la concentración por cápsula, su pureza y si contiene antioxidantes.
  • Magnesio (bisglicinato, citrato o treonato): útil en calambres, estrés, apoyo del sueño y rendimiento cognitivo. Evita el óxido por su menor biodisponibilidad y myor riesgo gastrointestinal.
  • Creatina monohidrato: mejora la fuerza y la potencia muscular; interés creciente en función cognitiva. La de mayor eviddencia es la Monohidrato, su dosis entre 3 y 5 g/día, aunque se puede hacer una semana de carga.
  • Probióticos específicos: seleccionados por cepa/diana (no “multiusos”) para indicaciones con evidencia científica
  • Proteína de suero o vegetal: herramienta para alcanzar requerimientos proteicos, interesante en deportistas, personas vegetarianas o veganas, convalecencia, menopausia…

Los que requieren matices

  • Colágeno hidrolizado: posible ayuda en confort articular (tipo 2) y  aspecto de la dermis (tipo 1) a dosis adecuadas y de forma continuada.
  • Multivitamínicos: prefiero suplementación dirigida según analítica y hábitos.
  • “Detox” herbales: no “desintoxican” si no dejas las toxinas ANACQ (alcohol, nicotina, azúcar, cafeína y químicos).

Seguridad y buenas prácticas

  • Es necesario evaluar el estado basal (analítica) y fijar objetivo clínico realistas y acotados en el tiempo antes de suplementar.
  • Revisar la medicación para prevenir interacciones con fármacos (anticoagulantes, tiroxina, antidiabéticos, ISRS, etc.).
  • Es muy importante buscar los suplementos de calidad certificada, trazabilidad y formas biodisponibles.
  • Dosis y timing: empieza con la dosis más baja y ajusta; revisa si se debe tomar con comida o en ayunas según su tolerancia o absorción.
  • Evita duplicidades: el mismo nutriente suele aparecer en varios suplementos, de los que se toman habitualmente.

Errores frecuentes

  • Ingesta en momento inadecuado (interacción o pérdida de absorción)
  • Duplicidades (mismo nutriente en varios suplementoss).
  • Expectativas irreales sin abordar dieta, sueño y ejercicio.
  • Comprar por marketing, no por necesidad.