08 abril 2020

EL MEJOR ANTIDEPRESIVO LO HALLAMOS EN EL SOL



La falta de exposición al sol en algunos países nórdicos es una de las causas principales de la depresión de los habitantes, al grado de que durante 
los inviernos les recetan dosis de 3 meses de vitamina D para combatir los efectos físicos causados por la ausencia del sol en cielos permanentemente
 grises. 

La mejor manera de conseguir la vitamina D es, indudablemente, a través del sol. Ya que se produce fotoquímicamente en la piel a partir de 7
-dehidrocolesterol, éste se sucede con una eficacia impresionante: al exponer todo el cuerpo al sol durante media hora producimos entre 
10,000 y 20,000 UI (unidades internacionales) de la vitamina, lo cual obedece a una reacción con los rayos ultravioleta.

Una deficiencia de vitamina D sólo se puede combatir tomando la versión sintética, pues los alimentos no aportan las cantidades necesarias 
para balancear nuestro sistema. Los síntomas de la falta de vitamina D incluyen dolores musculares óseos, deterioro cognitivo en
 adultos mayores, asma severo en niños pequeños e infecciones debilitantes (respiratorias y estomacales).

Existen dos formas de esta vitamina: la D2, que proviene de las plantas, y la D3, que el cuerpo puede sintetizar cuando la piel se 
expone a los rayos ultravioletas del sol. 

Para una adecuada formación de vitamina D, hay que exponer al sol parte de la piel, como por ejemplo los brazos, durante diez minutos al día. 

El organismo necesita la vitamina D para absorber el calcio. También propicia la absorción de fósforo e impide que 
los riñones eliminen proteínas con la orina. 

Como absorbe minerales, la vitamina D promueve el crecimiento de huesos y dientes fuertes. 

Su deficiencia causa raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos (esta forma adulta del raquitismo es muy rara en el 
mundo industrializado). Otros síntomas identificados en los últimos años con la deficiencia de esta vitamina son alteraciones
 musculoesqueléticas, enfermedades infecciosas y trastornos autoinmunes

Ejercicios que puedes hacer en casa con una silla

Para hacer algo de ejercicio en casa no necesitamos montarnos nuestro gimnasio particular, tan solo ser un poco creativos y aprovechar las posibilidades que nos ofrecen algunos objetos cotidianos como es una silla

No todos tenemos tiempo de ir al gym, o incluso haciéndolo, es posible que queramos reforzar nuestro entrenamiento con algunos ejercicios en casa. Pues bien, aquí tienes un listado de ejercicios que puedes hacer en casa con una silla. Como lo oyes, esa es toda la inversión que necesitarás.

Ejercicios que puedes hacer en casa con una silla

Tan solo con una silla en casa puedes trabajar distintos grupos musculares. Por ejemplo, abdominales, glúteos o bíceps. No pierdas nada de estos consejos que te damos.

Rodillas al pecho

Solo tienes que sentarte en una silla y elevar las rodillas al pecho, primero uno y luego la otra. Repita el ejercicio diez veces con cada pierna y luego diez veces más con las dos a la vez. Este ejercicio te ayudará a fortalecer la zona abdominal, a mejorar la digestión y a quemar grasas.
También mejorará tu flexibilidad, fortalecerá tus articulaciones y corregirá tu postura corporal. Lo mejor para obtener resultados más rápidos es que aprietes el abdomen mientras lo practicas.
mujer realizando ejercicio rodillas al pecho

Para la cintura

Deslízate un poco hacia delante del asiento de la silla, sujétate con las manos en los posabrazos y eleva tus rodillas mientras aprietas el abdomen. Lo mejor es mantenerse en esta posición estática mientras giras tu cintura a un lado y a otro 10 veces. Descansa medio minuto y repite tres veces más.
Si no puedes mantener la posición, podría elevar las rodillas a la ve que giras a un lado, bajarlas y volverlas a elevar mientras giras al otro y así hasta que hayas girado treinta veces a cada lado, haciéndolo en series de diez.

Hacia el suelo

Sentada en la silla inclina tu torso manteniendo la espalda recta y toca tu pie derecho con tu mano izquierda y viceversa. Repite del veces con cada mano y cada pie, descansa medio minuto y comienza de nuevo. No olvides apretar el abdomen.
mujer realizando ejercicio en silla

Elevación del cuerpo

Apoya la silla contra una pared, siéntate en el suelo frente a ella, pon tus brazos en el asiento y levanta tus glúteos con la fuerza de tus bíceps. Hazlos tres veces en series de diez con medio minuto de descanso entre cada una.
Ejercicios con una silla.
Si quieres que sea más efectivo puedes añadir peso en tu abdomen y levantarlo. Apretar el abdomen es importante para que se trabaje esta zona muscular además de los glúteos.

Los oblicuos

Pon la silla de lado apoyada en una pared y con uno de tus brazos apóyate en ella mientras levantas tu otro brazo, la pierna que le corresponde y aprietas el abdomen. Esta es una posición estática que te dará mejores resultados cuanto más tiempo la aguantes.
Es normal que las primeras veces no superes los cinco o diez segundos pero si perseveras pronto mejorarás tu tiempo y verás resultados.

Para los glúteos

Apoya tus dos manos en uno de los reposabrazos de la silla y eleva una pierna hacia atrás diez veces sin tocar el suelo. Descansa y haz lo mismo con la otra. Repite las series tres veces. Este ejercicio es ideal para los glúteos y para eliminar celulitis.
Fortalecer glúteos con una silla.

Abdominales

Usa la silla como apoyo para tus piernas, apoya la espalda en el suelo y eleva tu abdomen a la vez que lo aprietas. Hazlo tantas veces como puedas y repite al menos tres series.
mujer realizando abdominales con silla

Más para los glúteos

Ponte de rodillas detrás de la silla y apoya tus manos en el respaldo. Contrae el abdomen y haciendo fuerza en los glúteos echa una pierna hacia atrás y mantenla de forma estática por al menos 15 segundos. Vuélvela a su posición original y eleva de nuevo. Hazlo al menos diez veces con cada pierna y tres series con cada una.
Ya ves que para estar en forma y tener un cuerpo diez no hace falta pasar horas en el gym, con esta rutina de ejercicios que te tomará entre 10 y 15 minutos verás resultados rápidos. 

Por qué deberíamos reducir el consumo de zumos (incluso naturales)

El consumo de zumos está ligado, de forma implícita, a tu estado de salud. Sin embargo, sería conveniente hacer una serie de aclaraciones sobre si garantizan, o no, el bienestar deseado. A continuación, analizamos los motivos por los que deberías dejar de tomar zumos.   

¿Es el zumo perjudicial para la salud?

Seguramente, ya sabrás que el consumo de zumos industriales está desaconsejado debido a su enorme cantidad de azúcar, similar a la de un refresco. Lo que no estaba tan claro es que los zumos naturales que te haces en casa también fueran tan poco recomendables. Entre los motivos que alegan los nutricionistas destacan los siguientes: · Exprimir la fruta supone quedarse exclusivamente con el agua y con las vitaminas que contiene desperdiciando su fibra vegetal. · Beberte un zumo supone una subida repentina del nivel de glucosa. Si comes una pieza de fruta, esta subida es progresiva y más fácilmente asimilable por tu cuerpo. · En ocasiones, se usa el zumo como sustituto del agua lo que no deja de ser un grave error al ser esta bebida la más completa para hidratarte.
  · El zumo tiene las mismas calorías que la pieza de fruta entera, pero se absorben en su totalidad lo que puede convertirse, a la larga, en un aumento de peso progresivo. Tomar dos zumos al día puede suponer hasta cinco kilogramos más al año aun haciendo ejercicio y teniendo una dieta equilibrada. · La norma de las cinco piezas de fruta o verdura al día sigue demostrando su eficacia. Un zumo no contaría como tal. · Debido a su contenido en fructosa, y su textura líquida, el zumo puede aumentar tus probabilidades de tener una caries debido al desgaste del esmalte dental que genera el ácido cítrico entre otros. A pesar de esta información, es necesario aclarar que no se puede caer en la estigmatización del zumo natural. No en vano, sigue siendo recomendado por algunos nutricionistas como una alternativa saludable.   

¿Cuál es la cantidad de zumo recomendada?

Si se trata de zumos industriales, es mucho más adecuado desestimar su consumo. De los zumos naturales que prepares tú mismo podrías tomarte un vaso al día, pero siempre dependiendo de la cantidad de azúcar que contengan y de tu estado de salud previo. Por suerte, hay diversos electrodomésticos en el mercado que te permiten hacer zumos prácticamente de cualquier fruta. Lee bien las características de las que quieras utilizar para decidir en consecuencia. En el caso de los niños, es fundamental reducir al máximo el consumo de zumos naturales para fomentar que se acostumbren a comer la fruta entera desde el primer momento. Recuerda que los clásicos zumitos industriales contienen la glucosa de la fruta utilizada, colorantes y azúcar añadido lo que los convierte en un producto poco saludable. Esperamos haberte dado la información necesaria para que comiences a asegurar tu bienestar y tu salud consumiendo fruta de forma más natural. Todo sea por sacarle el máximo partido posible a tu dieta y por evitar las consecuencias arriba indicadas.

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