Los cinco ritos tibetanos del rejuvenecimiento son un conjunto de ejercicios que pueden devolver a la persona el bienestar que sentía cuando era más joven en solo 10 semanas de practicarlos.
Se trata de posturas sencillas, similares a algunas ásanas de yoga, que se repiten varias veces seguidas y se coordinan con la respiración.
Los ritos tibetanos trabajan 7 centros magnéticos del cuerpo y también todos los músculos de forma integral. Practicarlos regularmente tiene muchos beneficios:
  • Incrementa la energía
  • Reduce el estrés
  • Tonifica el cuerpo
  • Otorga claridad mental y calma
  • Equilibra las hormonas
  • Facilita la pérdida de peso
  • Ayuda a dormir mejor
  • Mejora la musculatura
  • Flexibiliza el cuerpo
  • Ayuda a la respiración
  • Restaura la juventud
Se recomienda realizarlos al menos seis veces por semana, y aumentar las repeticiones progresivamente: la primera semana, repetir tres veces cada uno; la segunda, 5 veces; y, desde la tercera, practicar 7 veces cada uno. Se puede seguir aumentando de a dos repeticiones por semana hasta llegar a 21, y desde el cuarto mes de práctica continuada se pueden hacer dos veces al día.
Mientras se practican se debe estar atento a la respiración, utilizar alguna manta o mat de yoga para no estar en contacto con el suelo frío, ser constantes, y acompañarlos con una alimentación equilibrada.

1.

Párate derecho, sintiendo cómo las plantas de los pies se apoyan sobre el suelo. Comienza a girar el tronco con los brazos extendidos, hacia un lado y hacia el otro. Cuando termines las repeticiones, descansa con el mentón hacia abajo. Estos descansos ayudan a conservar la energía que el ejercicio produce.

2.

Recuéstate sobre el suelo con los brazos a los lados y las palmas hacia abajo. Sube las piernas juntas y extendidas lo más alto que puedas mientras al mismo tiempo llevas la cabeza hacia el pecho. Termina las repeticiones y descansa tendido boca arriba.

3.

Colócate de rodillas con las piernas separadas. La columna debe estar vertical y las manos, debajo de las nalgas. Primero lleva el mentón al pecho, y luego, al tomar aire, lleva las caderas adelante, y la cabeza hacia atrás arqueando la espalda. No te esfuerces de más si sientes dolor y ten cuidado con las cervicales. La posición de descanso correcta es la “postura del embrión” (rodillas en el piso, piernas abiertas y torso recostado hacia delante).

4.

Siéntate en el piso con las piernas extendidas y un poco separadas entre sí. Cuando tomas aire, levántate hasta la postura de puente. Descansa sentado con el mentón apuntando al pecho.

5.

Comienza en la posición de “perro mirando hacia abajo” o montaña: manos y pies bien apoyados en el piso (intenta apoyar los talones), el cuerpo formando una “V” invertida. Cuando respiras, bajas las piernas y flexionas los brazos, llegando a la posición de cobra.
Intenta el desafío de practicar los 5 ritos tibetanos durante 10 semanas seguidas.

¡Cuéntanos luego si te sientes rejuvenecido!
Vía: Labioguia