La piel es el órgano más extenso del cuerpo y el que más información nos aporta acerca de nuestro estado de salud general. Todo cambio en el ambiente externo o en nuestra vida tiene su reflejo directo en ella. Digamos que es nuestra carta de presentación al mundo, a partir de la cual, observamos los primeros síntomas del estrés, el agotamiento, las preocupaciones y por supuesto los problemas de salud. Por ejemplo, el cambio de estación, que actualmente atravesamos con su consecuente disminución de las temperaturas, es uno de esos factores externos que debemos tener en cuenta ya que puede dañar el estado de nuestra piel. Por eso, lo que hoy queremos proponerte es que dediques parte de tu tiempo a entender el poder que las plantas medicinales pueden tener en el cuidado de la dermis. Sobre todo, en esta temporada de otoño-invierno en la que la piel se reseca y necesitamos hidratarla de manera natural.
Con el paso del tiempo, el exceso de exposición a los rayos de sol, la falta de hidratación o el aire y la contaminación atmosférica pueden tener efectos bastante evidentes en nuestra piel. Para mejorar su estado, lo ideal es aportarle agua, protegerla correctamente del sol y consumir vitaminas y minerales a través de lla dieta y de la cosmética natural.
Desde hace siglos, las personas han utilizado las plantas no solo con fines culinarios sino también medicinales. No es nada nuevo, los remedios naturales han ido pasando de una generación a otra, pero hoy en día la mayoría de nosotros hemos perdido el contacto con esta tradición milenaria.
La naturaleza sobrevive, sigue estando a nuestro alcance, incluso muchas de las plantas pueden ser cultivadas por nosotros
Los bosques te esperan: cómo preparar tus remedios
Para poder preparar tus remedios caseros y que sean eficientes, Saray Santana, licenciada en Botánica y autora del libro ‘El alma de las plantas medicinales’, nos propone que salgamos de la ciudad y nos adentremos en los campo para empezar a percibir, sentir y adquirir las materias primas que vamos a necesitar.
Lo ideal es llevar una guía de plantas silvestres, que te ayude a localizarlas y reconocerlas en el ambiente natural. Es importante, ya que hay muchas plantas que están amenazadas a su escasez, y por tanto en ningún caso se deben cosechar
Una parte fundamental es no llevar bolsas de plástico, aunque sean más cómodas, ya que este tipo de material hace que la planta sude y sus activos se deterioren. Siempre que podáis, es mejor utilizar cestas de mimbre o caña.
Si quieres extraer el máximo provecho de las plantas medicinales, entonces debes tener en cuenta los siguientes consejos que te guiarán en el cultivo y la preparación de estas especies que más tarde utilizarás con fines curativos y regenerativos:
- Las plantas deben pasar el proceso de secado (entre doce y veinticuatro horas), y posteriormente las guardamos en botes de vidrio para conservarlas, evitando el plástico. Etiquétalas por su nombre, fecha y lugar donde las adquiriste
- No utilices conservantes químicos: la durabilidad será menor, así que es recomendable preparar solo pequeñas cantidades de cosméticos
- Cuidado con los componentes alérgicos: es necesario una aplicación cutánea en una zona sensible como la parte inferior del brazo, a modo de prueba, para ver si nos genera algún tipo de reacción alérgica. Especialmente si el cosmético o remedio es para el rostro
Desde limpiadores, hasta tónicos, geles, jabones, aceites, mascarillas, cremas hidratantes, exfoliantes, baños, desodorantes, bálsamos, perfumes… ¡Casi cualquier producto cosmético se puede elaborar en casa! Tan solo debes seguir los pasos de secado, tener paciencia y aprovechar al máximo las materias primas naturales.
A continuación, te dejamos con algunas de las plantas que podrías cosechar en casa, y en caso de que las adquieras en tiendas especializadas, que sepas qué parte debes utilizar para su elaboración. ¡Ah! Y recuerda que algunas especies están amenazadas en la cosecha, por lo que, si quieres contribuir con el medioambiente, adquiérelas en herbolarios.
Aloe Vera
Efectos: emoliente, hidratante, cicatrizante, calmante, antinflamatoria y antialérgica, tonificante. Favorece la recuperación de los tejidos dañados.
Indicaciones de uso: directamente en la piel, como ingrediente de formulaciones cosméticas o en la comida. Del aloe vera podermos extraer el jugo o la carne. Para usos cosméticos, deja la hoja en remojo durante un día, y luego retira la piel con un cuchillo afilado. Lava el resto del gel para retirar el acíbar, la parte más perjudicial de la planta.
Puedes integrarlo en ensaladas, batidos, jugos o en la rutina de cuidado e higiene con productos como champús, mascarillas, exfoliantes capilares o geles de baño.
En el caso de quemaduras, se recomienda aplicar directamente sobre la piel, sin masajear, dejando actuar hasta que se absorba.
Manzanilla
Propiedades: analgésicas, antiinflamatorias, antisépticas, calmantes y cicatrizantes.
La manzanilla es una planta que esconde una magia revitalizante, siendo útil tanto en los humanos como en los animales. Trata inflamaciones, irritaciones, problemas oculares, acné, encías inflamadas y es potente en cabellos rubios, aclarando su color y aportando reflejos.
Indicaciones de uso: entre sus muchas funciones, puede utilizarse para tratar el acné o para limpiar impurezas. Puedes probar a realizar baños de vapor con dos cucharadas de la planta, inhalando y exhalando profundamente cada dos minutos. Realiza una pausa y repite, durante seis minutos. Si quieres tratar quemaduras solares, macera las flores, filtra y aplica.
Jazmín
Entre las propiedades de esta gran planta medicinal y aromática destacan: las analgésicas, antiespasmódicas, antiinflamatorias, cicatrizantes, relajantes y revitalizantes.
El jazmín es una planta fundamental para pieles sensibles y delicadas que contribuye a relajar el cuerpo y crear ambiente. Ayuda en el descanso, paliando los episodios de insomnio. También aporta un aroma maravilloso en bálsamos y perfumes.
Indicaciones de uso: para obtener un aceite hidratante de jazmín, macera las flores en aceite de oliva o almendras durante 40 días, y aplica directamente sobre la piel una pequeña cantidad de producto.
Para conseguir un perfume natural, realiza la misma maceración, pero solo durante un día, filtra y sigue el mismo proceso hasta que obtengas el aroma deseado. Aplica en cuello, escote y muñecas. Si lo aplicas antes de descansar, te ayudará en la fase del sueño.
Diente de León
Seguro que al caminar por el campo has visto cientos de ejemplares del diente de león, una especie que es antiinflamatoria, antioxidante, purificante y vitamínica (A, C y K).
Si te interesa saber cómo y para qué utilizarla, ¡apunta bien! El diente de león se suele utilizar para eccemas, irritaciones de la piel, así como limpiar impurezas.
En el caso de las irritaciones, deberás aplicar directamente en forma de cataplasma sobre la piel, o bien dejarlo actuar unas horas o vendarlo y cambiarlo una vez al día.
Para tratar las impurezas del rostro o cuerpo, realiza una infusión, recuerda dejar reposar diez minutos, este tipo de plantas exhala sus activos en reposo y no en ebullición, y lava la zona que quieras tratar con ayuda de un paño limpio o algodón. Además, como sus flores son comestibles, puedes utilizarlas en ensaladas o mezcladas en batidos.
Albahaca
Funciones: antisépticas, analgésicas, antifungicidas y cicatrizantes.
Usos: la albahaca se utiliza en la cosmética natural, en la aromaterapia en forma de aceite esencial y, por supuesto, en la cocina como planta aromática.
Indicaciones de uso: baños o masajes, hieloterapia, integrada en productos del hábito de lavado, champús, jabones o geles.
Objetivo Bienestar
No hay comentarios.:
Publicar un comentario